Norma 86. Armas láser que causan ceguera 

Norma 86. Queda prohibido el empleo de armas láser específicamente concebidas, como su única o una más de sus funciones de combate, para causar ceguera permanente a la vista no amplificada.
Volumen II, capítulo 31.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales. La ceguera permanente a la vista no amplificada se refiere a la ceguera causada al ojo descubierto o al ojo provisto de dispositivos correctores de la vista.[1]
Aunque la aprobación del Protocolo IV de la Convención sobre ciertas armas convencionales relativa al empleo de las armas láser cegadoras en 1995 es muy reciente, las circunstancias de esa aprobación y los hechos que han acaecido desde entonces indican que se trata de un ejemplo de derecho internacional consuetudinario que ha surgido como consecuencia de la negociación y la aprobación de un tratado. En la sentencia relativa a los asuntos de la plataforma continental del mar del Norte, la Corte Internacional de Justicia declaró que el derecho internacional consuetudinario puede formarse de este modo:
Aunque el hecho de que no haya transcurrido mucho tiempo no constituye necesariamente un obstáculo para la formación de una nueva norma de derecho internacional consuetudinario a partir de una norma puramente convencional, es indispensable que en ese período, por breve que haya sido, la práctica de los Estados, incluidos los que están especialmente afectados, haya sido frecuente y prácticamente uniforme en el sentido de que la disposición referida se haya manifestado de modo que establezca un reconocimiento general del hecho de que una norma de derecho o una obligación jurídica está en juego.[2]
Antes de la negociación del Protocolo IV de la Convención sobre ciertas armas convencionales, varios Estados habían puesto en marcha programas de armas láser que supuestamente comprendían la producción de armas láser cegadoras antipersonal o armas láser de doble empleo. Según un informe de Human Rights Watch, Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Israel, Reino Unido, Rusia y Ucrania disponían de ese tipo de programas.[3] Ahora bien, aparte de los sistemas creados por China y Estados Unidos, no está claro hasta qué punto esta información es fidedigna y, en caso de que lo fuera, cuál de los sistemas propuestos habría quedado dentro de la prohibición del Protocolo IV. Sin embargo, está claro que, con la excepción de Suecia, los Estados no consideraron que esos programas estaban prohibidos antes de la Primera Conferencia de Examen de la Convención sobre ciertas armas convencionales.[4] Empezaron a examinar esta cuestión debido a las preocupaciones planteadas por algunos Estados, el CICR y algunas organizaciones no gubernamentales que se opusieron a que se causara deliberadamente la ceguera como método de guerra.[5]
El Protocolo IV de la Convención sobre ciertas armas convencionales fue aprobado por consenso en una conferencia que reunió a todos los Estados que habían intervenido en la creación de sistemas láser antipersonal presentes en la conferencia. Todos los países mencionados en el informe de Human Rights Watch, con la excepción de los Estados Unidos, se han convertido en Partes en el Protocolo. En el caso de los Estados Unidos, el Protocolo refleja exactamente la política del Pentágono, que se hizo pública pocas semanas antes de la aprobación del Protocolo.[6] Los Estados Unidos retiraron las armas láser antipersonal que estaban a punto de desplegar, a pesar de no ser Partes en el Protocolo IV.[7] Todos los principales países exportadores de armas, menos los Estados Unidos, y la inmensa mayoría de los países capaces de producir estas armas, se han adherido a él. El hecho de que en el Protocolo se prohíban también las transferencias significa que los Estados que no son Partes no podrán disponer de estas armas a menos que las produzcan ellos mismos.[8] En la actualidad, nada indica que lo estén haciendo. Aunque los Estados Unidos todavía no son Parte en el Protocolo IV, su Secretario de Defensa ha afirmado, en relación con las armas láser cegadoras, que “el Departamento no tiene la intención de invertir fondos en el desarrollo de armas cuyo uso está prohibido”.[9] China declaró, durante la adopción del Protocolo, que “es la primera vez en la historia de la humanidad que un arma inhumana se declara ilegal y se prohíbe antes de ser empleada”.[10]
La práctica ulterior en todo el mundo es conforme con la prohibición de emplear armas láser que figura en el Protocolo IV. No se dispone de información que apunte al despliegue o empleo de tales armas por ningún país desde la aprobación del Protocolo. Las declaraciones de los Estados son conformes con esta prohibición y ningún país ha declarado que tiene derecho a emplear estas armas.[11]
En las negociaciones del Protocolo IV de la Convención sobre ciertas armas convencionales, en 1995, todos los Estados estuvieron a favor de que el Protocolo fuese aplicable a los conflictos armados no internacionales, con la excepción de un Estado. Ese Estado no estaba fabricando o adquiriendo estas armas y su representante indicó verbalmente que si bien su gobierno estaba a favor de la prohibición total de esas armas, era renuente a aprobar un tratado de derecho internacional humanitario aplicable a los conflictos armados no internacionales por principio, independientemente del tema abordado.[12] Sin embargo, ese Estado ha aceptado posteriormente la enmienda de la Convención sobre ciertas armas convencionales en 2001 para ampliar la aplicación del Protocolo también a los conflictos armados no internacionales y, entretanto, la enmienda ha entrado en vigor.[13] Cabe destacar que el Protocolo prohíbe también las transferencias tanto a los Estados como a entidades no estatales.[14]
La práctica es conforme con la aplicabilidad de la norma tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales, ya que, en general, los Estados no disponen de armamentos militares diferentes para los conflictos armados internacionales y los no internacionales. No se dispone de información que apunte al empleo o despliegue de estas armas en conflictos armados internacionales o no internacionales. Ningún Estado ha reivindicado el derecho a emplear estos sistemas en conflictos armados internacionales o no internacionales.
En la Declaración Final aprobada por consenso en la Primera Conferencia de Examen de la Convención sobre ciertas armas convencionales, celebrada en 1996, se observó “que es necesario lograr la prohibición completa de las armas láser cegadoras cuyo empleo y transferencia prohíbe el Protocolo IV”, lo que refleja el deseo de alcanzar la eliminación de estos sistemas y no limitarse a la prohibición del empleo y la transferencia.[15] En la Declaración Final aprobada en la Segunda Conferencia de Examen en 2001, los Estados Partes en la Convención declararon solemnemente su “reafirmación del reconocimiento por la Primera Conferencia de Examen de que es necesario lograr la prohibición completa de las armas láser cegadoras, cuyo uso y transferencia prohíbe el Protocolo IV”.[16]
Los Estados Unidos han indicado que tienen la intención de aplicar los términos del Protocolo IV en todas las circunstancias, y diversos Estados han especificado, al declarar su intención de adherirse al tratado, que no limitarían la aplicación del Protocolo a las situaciones de conflicto armado internacional.[17] No está claro si los Estados que se han adherido al Protocolo sin efectuar ninguna declaración sobre su ámbito de aplicación consideran que ese ámbito es restringido o si simplemente no consideraron importante realizar una declaración al respecto. En la práctica, los países se han abstenido totalmente de emplear estas armas desde la aprobación del Protocolo y es razonable llegar a la conclusión de que se trata de una respuesta a la expectativa de la comunidad internacional de que no se utilicen esas armas.
Algunos países consideran que las armas láser cegadoras causarían sufrimientos innecesarios,[18] argumento igualmente válido en los conflictos armados internacionales y en los no internacionales (véase la norma 70).
Además de la prohibición de emplear y transferir un tipo determinado de armas láser, el Protocolo IV de la Convención sobre ciertas armas convencionales tiene por efecto prohibir el empleo deliberado de otros sistemas láser (por ejemplo, los telémetros) para dejar ciegos a los combatientes.[19] Todo empleo deliberado de sistemas láser distintos de los que están prohibidos por el Protocolo IV para causar ceguera a los combatientes frustraría el propósito de la prohibición de las armas láser diseñadas específicamente para causar una ceguera permanente. No hay ninguna prueba del empleo deliberado de otros sistemas láser para dejar ciegos a los combatientes y ningún Estado ha reivindicado el derecho a hacerlo desde la aprobación del Protocolo IV.
Cabe destacar que durante las negociaciones que condujeron a la aprobación del Protocolo IV, en 1995, diversos Estados, incluidos algunos que todavía no son Partes en el Protocolo IV, declararon que hubieran preferido un texto más radical que incluyese la prohibición de causar ceguera como método de guerra.[20] Algunos Estados se opusieron durante las negociaciones arguyendo que hay armas que no son láser pero que pueden causar ceguera, por ejemplo, los fragmentos de bombas, y que las miras láser pueden también tener esa consecuencia sin que sea su propósito. Ahora bien, esos Estados no dieron a entender que el empleo deliberado de un arma para causar ceguera fuese legal sino que, al contrario, aceptaron la inclusión de la obligación de adoptar todas las precauciones viables en el empleo de sistemas láser para evitar la ceguera permanente en el artículo 2 del Protocolo IV.[21] Esa obligación se establece en manuales militares y declaraciones oficiales, inclusive de Estados que no son Partes, o no lo eran a la sazón, en el Protocolo IV.[22]
[1] Protocolo IV de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1995), art. 1 (citado en vol. II, cap. 31, párr. 1).
[2]CIJ, North Sea Continental Shelf cases, fallo, 20 de febrero de 1969, CIJ Reports 1969, p. 44, párr. 74; v. también supra., Introducción.
[3]Human Rights Watch Arms Project, Blinding Laser Weapons: The Need to Ban a Cruel and Inhumane Weapon (citado en vol. II, cap. 31, párr. 83).
[4]V. las declaraciones de Suecia (ibíd., párrs. 39 a 45).
[5]V., v.g., las declaraciones de Alemania (ibíd., párrs. 31 y 32), Francia (ibíd., párr. 30), Irlanda (ibíd., párr. 35), Países Bajos (ibíd., párr. 38), Suecia (ibíd., párrs. 39 a 45), Suiza (ibíd., párr. 40) y URSS (ibíd., párr. 46), las declaraciones y la práctica del CICR (ibíd., párrs. 76 a 78) y las declaraciones de varias organizaciones no gubernamentales (ibíd., párrs. 85 a 90).
[6]Estados Unidos, declaración del Secretario de Defensa (ibíd., párr. 48).
[7]V. la práctica de Estados Unidos (ibíd., párrs. 48 a 50).
[8]Protocolo IV de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1995), art. 1 (ibíd., párr. 1).
[9]Estados Unidos, carta del Secretario de Defensa al senador Patrick Leahy (ibíd., párr. 49).
[10]China, declaración en la Primera Conferencia de Examen por los Estados Partes de la Convención sobre ciertas armas convencionales (ibíd., párr. 29).
[11]V., v.g., las declaraciones de Australia (ibíd., párr. 26), Burkina Faso (ibíd., párr. 27), China (ibíd., párr. 29), Estados Unidos (ibíd., párrs. 49 y 51 a 53) y Reino Unido (ibíd., párr. 47).
[12]V. la práctica (ibíd., párr. 71).
[13]Convención sobre ciertas armas convencionales (1980), art. 1 enmendado (ibíd., párr. 12). La enmienda entró en vigor el 18 de mayo de 2004. Hasta la fecha, 29 Estados han ratificado la Convención enmendada sobre ciertas armas convencionales: Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Burkina Faso, Canadá, China, Croacia, Eslovaquia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Hungría, Japón, Letonia, Liechtenstein, Lituania, México, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, República de Corea, Rumania, Santa Sede, Serbia y Montenegro, Suecia y Suiza.
[14] Protocolo IV de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1995), art. 1 (ibíd., párr. 1).
[15]Primera Conferencia de Examen por los Estados Partes de la Convención sobre ciertas armas convencionales, Declaración Final (ibíd., párr. 73).
[16]Segunda Conferencia de Examen por los Estados Partes en la Convención sobre ciertas armas convencionales, Declaración Final (ibíd., párr. 74).
[17]Estados Unidos, declaración en la Primera Conferencia de Examen por los Estados Partes de la Convención sobre ciertas armas convencionales (ibíd., párr. 51) y mensaje del Presidente al transmitir los Protocolos de la Convención sobre ciertas armas convencionales al Senado para recabar su consentimiento para la ratificación (ibíd., párr. 53); declaraciones efectuadas cuando aceptaron el Protocolo IV: Alemania (ibíd., párr. 6), Australia (ibíd., párr. 5), Austria (ibíd., párr. 4), Bélgica (ibíd., párr. 4), Canadá (ibíd., párr. 4), Grecia (ibíd., párr. 4), Irlanda (ibíd., párr. 4), Israel (ibíd., párr. 7), Italia (ibíd., párr. 4), Liechtenstein (ibíd., párr. 4), Países Bajos (ibíd., párr. 8), Reino Unido (ibíd., párr. 11), Sudáfrica (ibíd., párr. 4), Suecia (ibíd., párr. 9) y Suiza (ibíd., párr. 10).
[18]V., v.g., Suecia, declaración efectuada cuando se aprobó el Protocolo IV de la Convención sobre ciertas armas convencionales (citada en vol. II, cap. 20, párr. 14) y los manuales militares de Francia (ibíd., párrs. 55 y 56).
[19]Protocolo IV de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1995), art. 2 (citado en vol. II, cap. 31, párr. 91).
[20]V. las declaraciones de Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Dinamarca, Ecuador, Finlandia, Francia, Irán, México, Noruega, Países Bajos, Polonia, Rumania, Rusia y Suecia (ibíd., párr. 3). Irán y Polonia no son Partes en el Protocolo IV.
[21]Protocolo IV de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1995), art. 2 (ibíd., párr. 91).
[22]V. Israel, Manual on the Laws of War (ibíd., párr. 94); Reino Unido, carta del Secretario de Defensa al Presidente del CICR (ibíd., párr. 99); Estados Unidos, Annotated Supplement to the Naval Handbook (ibíd., párr. 95); Defenselink News Release (ibíd., párr. 100).