Norma 83. Retiro o neutralización de las minas terrestres

Norma 83. Cuando cesen las hostilidades activas, las partes en conflicto que hayan empleado minas terrestres deberán retirarlas o hacerlas de algún otro modo inofensivas para la población civil, o facilitar su remoción.
Volumen II, capítulo 29, sección C.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales. Esta norma se aplica al empleo de minas antivehículo. Se aplica, asimismo, en relación con las minas antipersonal para los Estados que todavía no han adoptado una prohibición total de su empleo, con la salvedad de que la Convención de Ottawa contiene disposiciones especiales sobre la destrucción de las minas terrestres antipersonal en zonas minadas.[1]
Hasta el decenio de 1990, había poca práctica que indicara la obligación de retirar las minas para quienes las hubieran empleado y, en términos generales, se pensaba que incumbía a los Estados en cuyo territorio se hubieran colocado decidir las medidas oportunas. En la versión original del Protocolo II de la Convención sobre ciertas armas convencionales se promueve simplemente la cooperación para retirar las minas o hacerlas inofensivas.[2] Sin embargo, la actitud de la comunidad internacional ha cambiado a este respecto. La redacción del párrafo 2 del artículo 3 del Protocolo II enmendado, que incorpora el principio de que los Estados que colocan las minas son responsables de ellas, refleja este cambio de actitud.[3] El Protocolo II enmendado incluye reglas detalladas sobre la retirada de las minas o las medidas para hacerlas inofensivas al término de las hostilidades.[4]
En numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad y la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobadas desde 1993 se deplora el peligro que entrañan las minas que quedan sin retirar para la población civil y se reitera la necesidad de velar por su desactivación.[5] Estas resoluciones no se limitan deliberadamente a los conflictos armados internacionales, ya que los problemas más graves por lo que respecta a las minas no retiradas suelen guardar relación con conflictos armados no internacionales. En varias de esas resoluciones se hace específicamente alusión a la necesidad de retirar las minas sembradas en los conflictos armados no internacionales, incluidos los de Angola, Camboya, Kosovo y Rwanda.[6]
Esta práctica indica que ya no puede permitirse que una parte en un conflicto abandone simplemente las minas terrestres que ha colocado. En el Informe del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la asistencia para la remoción de minas se respalda esta opinión.[7] Sin embargo, el método que debe adoptarse para retirar las minas o hacerlas inofensivas se expresa en términos relativamente generales. En diversos manuales militares y varias resoluciones de las Naciones Unidad se habla de retirada por parte del responsable de la colocación de las minas, o de la obligación de ayudar a terceros, por ejemplo a los organismos internacionales, a llevar a cabo la esactivación de las minas facilitando información u otros recursos apropiados.[8]
[1]Convención de Ottawa (1997), art. 5.
[2]Protocolo II de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1980), art. 9 (ibíd., párr. 346).
[3]Protocolo II enmendado de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1996), art. 3, párr. 2 (ibíd., párr. 348).
[4]Protocolo II enmendado de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1996), art. 10 (ibíd., párr. 351).
[5] V., v.g., Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Res. 1005 (ibíd., párr. 399), Res. 1055 (ibíd., párr. 401), Res. 1062 (ibíd., párr. 400), Res. 1064 (ibíd., párr. 401), Res. 1074 (ibíd., párr. 401), Res. 1087 (ibíd., párr. 401), Res. 1093 (ibíd., párr. 402) y Res. 1119 (ibíd., párr. 402); Asamblea General de las Naciones Unidas, Res. 48/75 K (ibíd., párr. 403), Res. 49/79 (ibíd., párr. 404), Res. 49/199 (ibíd., párr. 406), Res. 49/215 (ibíd., párr. 405), Res. 50/82 (ibíd., párr. 405), Res. 50/178 (ibíd., párr. 406), Res. 51/49 (ibíd., párr. 407), Res. 51/98 (ibíd., párr. 406), Res. 53/26 (ibíd., párr. 408) y Res. 53/164 (ibíd., párr. 409).
[6] Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Res. 1005 (ibíd., párr. 399), Res. 1055 (ibíd., párr. 401), Res. 1064 (ibíd., párr. 401), Res. 1075 (ibíd., párr. 401), Res. 1087 (ibíd., párr. 401); Asamblea General de las Naciones Unidas, Res. 49/199 (ibíd., párr. 406), Res. 50/178 (ibíd., párr. 406), Res. 51/98 (ibíd., párr. 406) y Res. 53/164 (ibíd., párr. 409).
[7] Secretario General de las Naciones Unidas, Asistencia para la remoción de minas, Informe (ibíd., párr. 411).
[8] V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 368), Canadá (ibíd., párr. 365), Estados Unidos (ibíd., párr. 378), Francia (ibíd., párrs. 366 y 367) y Suiza (ibíd., párr. 375); Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Res. 1005 (ibíd., párr. 399), Res. 1055 (ibíd., párr. 401), Res. 1062 (ibíd., párr. 400), Res. 1064 (ibíd., párr. 401), Res. 1075 (ibíd., párr. 401), Res. 1087 (ibíd., párr. 401), Res. 1093 (ibíd., párr. 402) y Res. 1119 (ibíd. , párr. 402); Asamblea General de las Naciones Unidas, Res. 49/79 (ibíd., párr. 404), Res. 49/199 (ibíd., párr. 406), Res. 49/215 (ibíd., párr. 405), Res. 50/82 (ibíd., párr. 405), Res. 50/178 (ibíd., párr. 406), Res. 51/49 (ibíd., párr. 407), Res. 51/98 (ibíd., párr. 406), Res. 53/26 (ibíd., párr. 408) y Res. 53/164 (ibíd., párr. 409); Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Res. 1996/54 (ibíd., párr. 410).