Norma 8. Definición de objetivos militares

Norma 8. Por lo que respecta a los bienes, los objetivos militares se limitan a aquellos bienes que por su naturaleza, ubicación, finalidad o utilización contribuyan eficazmente a la acción militar y cuya destrucción total o parcial, captura o neutralización ofrezca, en las circunstancias del caso, una ventaja militar definida.
Volumen II, capítulo 2, sección B.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales.
Esta definición de objetivos militares se expresa en el párrafo 2 del artículo 52 del Protocolo adicional I, al que no se ha hecho ninguna reserva.[1] En la Conferencia Diplomática que culminó con la aprobación de los Protocolos adicionales, México declaró que el artículo 52 era tan fundamental que “no puede ser objeto de ningún tipo de reservas porque éstas serían incompatibles con el objetivo y el fin del Protocolo I, negándolo en su esencia”.[2] La definición se ha utilizado de forma sistemática en tratados ulteriores, concretamente en el Protocolo II, en el Protocolo II enmendado y en el Protocolo III de la Convención sobre ciertas armas convencionales, así como en el Segundo Protocolo de la Convención de La Haya para la protección de los bienes culturales.[3]
Numerosos manuales militares contienen esta definición de objetivos militares.[4] Además, varias declaraciones oficiales la ratifican.[5] Esta práctica incluye a la de Estados que no son Partes, o no lo eran a la sazón, en el Protocolo adicional I.[6]
El comité establecido para examinar la campaña de bombardeos de la OTAN contra la República Federal de Yugoslavia encontró que esta definición de objetivos militares era consuetudinaria.[7]
Aunque esta definición de objetivos militares no se incluyó en el Protocolo adicional II, se ha incorporado posteriormente en el derecho convencional aplicable en los conflictos armados no internacionales, concretamente en el Protocolo II enmendado de la Convención sobre ciertas armas convencionales y el Segundo Protocolo de la Convención de La Haya sobre la protección de los bienes culturales.[8] También se establece en el Protocolo III de la Convención sobre ciertas armas convencionales, que es aplicable a los conflictos armados no internacionales a raíz de una enmienda de su artículo 1, aprobada por consenso en 2001.[9]
Los manuales militares que son aplicables, o se han aplicado en conflictos armados no internacionales contienen esta definición de objetivos militares. [10] También figura en algunas legislaciones nacionales.[11] Hay, además, declaraciones oficiales relacionadas con los conflictos armados no internacionales que mencionan esta definición.[12]
No se ha hallado ninguna práctica contraria en relación con conflictos armados internacionales o no internacionales en el sentido de que no se ha propuesto oficialmente ninguna otra definición de objetivo militar. En el informe de la práctica de los Estados Unidos se explica que dicho país acepta el carácter consuetudinario de la definición que figura en el párrafo 2 del artículo 52 del Protocolo adicional I y que la formulación utilizada en el manual de la Marina de EE.UU., es decir, la contribución efectiva a “la capacidad del enemigo de librar o mantener la guerra” refleja su posición de que esta definición se entiende en sentido amplio e incluye extensiones de territorio, instalaciones que contengan otros objetivos militares y recursos económicos de apoyo al esfuerzo de guerra.[13]
Varios Estados han indicado que en la elección de los objetivos se tendrán en cuenta la ventaja militar que se espera obtener con el ataque en su totalidad y no sólo de sus diversas partes.[14] En los manuales militares de Australia, Ecuador y los Estados Unidos se indica que la ventaja militar prevista puede incluir una mayor seguridad para las fuerzas atacantes o aliadas.[15]
En muchos manuales militares se afirma que la presencia de personas civiles en el interior o cerca de los objetivos militares no hace que esos objetivos sean inmunes al ataque.[16] Tal es el caso, por ejemplo, de los civiles que trabajan en una fábrica de municiones. Esta práctica indica que pueden ser víctimas de un ataque a ese objetivo militar, pero que no son combatientes. Esta opinión está refrendada por declaraciones oficiales y la práctica reseñada.[17] Los ataques siguen estando sujetos al principio de proporcionalidad (véase la norma 14) y al requisito de tomar precauciones durante los ataques (véanse las normas 15 a 21). La prohibición de emplear escudos humanos es también pertinente por lo que atañe a este punto (véase la norma 97).
En la práctica de los Estados suelen citarse, como ejemplo de objetivos militares, los establecimientos, edificios y posiciones que alberguen a combatientes enemigos, su material y armamento, así como medios de transporte y comunicación militares.[18] En lo referente a instalaciones de doble uso, como los medios civiles de transporte y comunicación que puedan utilizarse con fines militares, la práctica considera que la clasificación de esos bienes depende, en un último análisis, de la aplicación de la definición de objetivo militar.[19] Los objetivos económicos que respalden eficazmente las operaciones militares son otro de los ejemplos de objetivos militares citados, siempre y cuando su ataque ofrezca una ventaja militar definida.[20] Además, muchos manuales militares y declaraciones oficiales consideran que una extensión de territorio puede constituir un objetivo militar si cumple las condiciones expresadas en la definición.[21]
[1]Protocolo adicional I (1977), art. 52, párr. 2 (aprobado por 79 votos a favor, ninguno en contra y 7 abstenciones) (ibíd., párr. 319).
[2]México, declaración en la CDDH (ibíd., párr. 353).
[3]Protocolo II de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1980), art. 2, párr. 4 (ibíd., párr. 321); Protocolo II enmendado de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1996), art. 2, párr. 6 (ibíd., párr. 321); Protocolo II de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1980), art. 1, párr. 3 (ibíd., párr. 321); Segundo Protocolo de la Convención de La Haya para la protección de los bienes culturales (1999), art. 1, apdo. f) (ibíd., párr. 322).
[4]V., v.g., los manuales militares de Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Benin, Camerún, Canadá, Colombia, Croacia, España, Estados Unidos, Francia, Hungría, Italia, Kenya, Madagascar, Nueva Zelandia, Países Bajos, Sudáfrica, Suecia, Togo y Reino Unido (ibíd., párr. 328), Ecuador (ibíd., párr. 331), Indonesia (ibíd., párr. 333), Estados Unidos (ibíd., párr. 339) y Yugoslavia (ibíd., párr. 340).
[5]V., v.g., las declaraciones de los Estados Unidos (ibíd., párrs. 328, 350, 360 y 364), Francia (ibíd., párr. 364), Irán (ibíd., párr. 347), Irak (ibíd., párr. 348), Israel (ibíd., párr. 364), Jordania (ibíd., párr. 351), Reino Unido (ibíd., párr. 328), Siria (ibíd., párr. 355) y Turquía (ibíd., párr. 364).
[6]V., v.g., la práctica de los Estados Unidos (ibíd., párrs. 328, 350, 360 y 364), Francia (ibíd., párr. 364), Irán (ibíd., párr. 347), Irak (ibíd., párr. 348), Israel (ibíd., párr. 364), Kenya (ibíd., párr. 328), Reino Unido (ibíd., párr. 328) y Turquía (ibíd., párr. 364).
[7]Committee Established to Review the NATO Bombing Campaign Against the Federal Republic of Yugoslavia, Final Report (ibíd., párr. 365).
[8]Protocolo II enmendado de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1996), art. 2, párr. 6 (ibíd., párr. 321); Segundo Protocolo de la Convención de La Haya sobre la protección de los bienes culturales, art. 1, apdo. g) (ibíd., párr. 322).
[9]Protocolo III de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1980), art. 1, párr. 3 (ibíd., párr. 321).
[10] V., v.g., los manuales militares de Alemania, Benin, Canadá, Colombia, Croacia, Italia, Kenya, Madagascar, Reino Unido, Sudáfrica y Togo (ibíd., párr. 328), Ecuador (ibíd., párr. 331) y Yugoslavia (ibíd., párr. 340).
[11]V. las legislaciones de España (ibíd., párr. 342) e Italia (ibíd., párr. 341).
[12]V., v.g., las declaraciones de Colombia (ibíd., párr. 346) y Filipinas (ibíd., párr. 354).
[13]Informe sobre la práctica de los Estados Unidos (ibíd., párr. 361), en que se hace referencia al Naval Handbook de los Estados Unidos (ibíd., párr. 339).
[14] V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 332), Australia (ibíd., párr. 329), Canadá (ibíd., párr. 320), España (ibíd., párrs. 320 y 337), Estados Unidos (ibíd., párr. 359), Francia (ibíd., párr. 320), Italia (ibíd., párr. 334) y Nueva Zelandia (ibíd., párr. 336).
[15] V., v.g., los manuales militares de Australia (ibíd., párr. 329), Ecuador (ibíd., párr. 331) y Estados Unidos (ibíd., párr. 339).
[16] V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 640), Australia (ibíd., párr. 635), Canadá (ibíd., párr. 636), Colombia (ibíd., párr. 637), Croacia (ibíd., párr. 638), Ecuador (ibíd., párr. 639), España (ibíd., párrs. 645 y 646), Estados Unidos (ibíd., párr. 348), Hungría (ibíd., párr. 641), Madagascar (ibíd., párr. 642), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 644), Países Bajos (ibíd., párr. 643) y Suiza (ibíd., párr. 647).
[17] V., v.g., las declaraciones de Bélgica (ibíd., párr. 651) y Estados Unidos (ibíd., párrs. 652 y 653).
[18] V. la práctica citada en ibíd., párrs. 417 a 492.
[19] V. la práctica citada en ibíd., párrs. 493 a 560.
[20] V. la práctica citada en ibíd., párrs. 561 a 596.
[21] V., v.g., los manuales militares de Australia (ibíd., párr. 601), Bélgica (ibíd., párrs. 602 a 604), Benin (ibíd., párr. 605), Ecuador (ibíd., párr. 608), España (ibíd., párr. 615), Estados Unidos (ibíd., párr. 619), Francia (ibíd., párr. 609), Italia (ibíd., párrs. 610 y 611), Madagascar (ibíd., párr. 612), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 614), Países Bajos (ibíd., párr. 613), Suecia (ibíd., párr. 616), Togo (ibíd., párr. 617) y Reino Unido (ibíd., párr. 618), así como las declaraciones de Bélgica (ibíd., párr. 622), Canadá (ibíd., párrs. 597 y 623), España (ibíd., párr. 598), Estados Unidos (ibíd., párrs. 599, 627 y 628), Francia (ibíd., párr. 598), Italia (ibíd., párr. 597), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 597), Países Bajos (ibíd., párrs. 597, 599 y 625), Paquistán (ibíd., párr. 599), Reino Unido (ibíd., párrs. 597, 599 y 626) y República Federal de Alemania (ibíd., párrs. 597 y 624).