Norma 79. Armas que lesionan mediante fragmentos no localizables 

Norma 79. Queda prohibido el empleo de armas cuyo efecto principal sea lesionar mediante fragmentos no localizables por rayos X en el cuerpo humano.
Volumen II, capítulo 27.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales.
El Protocolo I de la Convención sobre ciertas armas convencionales prohíbe el empleo de armas cuyo efecto principal sea lesionar mediante fragmentos no localizables por rayos X.[1] Se aprobó sin ningún tipo de controversia.
La prohibición se establece en muchos manuales militares.[2] La legislación de algunos países tipifica como delito el empleo de armas que lesionan mediante fragmentos no localizables por rayos X.[3] La corroboran, asimismo, varias declaraciones oficiales y la práctica reseñada,[4] inclusive de Estados que en aquel momento no eran Partes en la Convención sobre ciertas armas convencionales.[5]
Cuando se aprobó, el Protocolo I de la Convención sobre ciertas armas convencionales se aplicaba solamente a los conflictos armados internacionales. Sin embargo, en el momento de la ratificación de la Convención, Estados Unidos, Francia e Israel declararon que también aplicarían el Protocolo a los conflictos armados no internacionales.[6] En la Segunda Conferencia de los Estados Partes encargada del examen de la Convención sobre ciertas armas convencionales, celebrada en 2001, se modificó la Convención para ampliar la aplicación del Protocolo también a los conflictos armados no internacionales.[7] La modificación no suscitó ninguna controversia durante las negociaciones y entró posteriormente en vigor.[8] Además, en el Boletín del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la observancia del derecho internacional humanitario por las fuerzas de las Naciones Unidas, que no se limita a los conflictos armados internacionales, se prohíbe el empleo de armas que lesionan principalmente mediante fragmentos indetectables.[9]
Diversos manuales militares incluyen la prohibición en cualquier conflicto armado.[10] La legislación de algunos países tipifica como crimen de guerra el empleo de armas que lesionan mediante fragmentos no localizables por rayos X[11] y varias declaraciones oficiales y la práctica reseñada lo corroboran.[12]
La práctica es conforme con la aplicabilidad de la norma tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales, ya que, en general, los Estados no disponen de armamentos militares diferentes para los conflictos armados internacionales y los no internacionales. Al parecer, no existe ningún arma cuyo efecto principal sea lesionar mediante fragmentos no localizables, aunque está generalizada la capacidad de producirlas desde hace mucho tiempo. Esta abstención general no es una mera coincidencia, sino que se desprende del hecho de que las armas que causan sufrimientos innecesarios están prohibidas tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales (véase la norma 70) y los Estados coinciden, en general, en que esas armas causarían sufrimientos innecesarios.[13]
No se ha hallado ninguna práctica oficial contraria en relación con conflictos armados internacionales o no internacionales. Ningún Estado ha reivindicado el derecho a emplear armas cuyo efecto principal sea lesionar mediante fragmentos no localizables en cualquier tipo de conflicto armado.
El razonamiento que explica la aprobación del Protocolo I de la Convención sobre ciertas armas convencionales es que las armas que lesionan mediante fragmentos no localizables dificultarían sobremanera el tratamiento de las heridas resultantes, que esa dificultad ocasionaría sufrimientos adicionales sin utilidad militar y que, por lo tanto, se causarían sufrimientos innecesarios. Esta opinión se reafirma en el manual militar del Reino Unido, redactado mucho antes de la aprobación del Protocolo I de la Convención sobre ciertas armas convencionales, donde se señala que la prohibición de causar sufrimientos innecesarios incluye “los proyectiles llenos de fragmentos de vidrio”.[14] Es por este motivo por lo que el Protocolo I de la Convención sobre ciertas armas convencionales especifica que las armas prohibidas son aquellas cuyo “efecto principal” es lesionar mediante fragmentos no localizables. Por consiguiente, las armas que contienen plástico, por ejemplo, como parte de su diseño no son ilegales, siempre que el plástico no forme parte del mecanismo principal para causar heridas.[15]
[1]Protocolo I de la Convención sobre ciertas armas convencionales (1980) (citado en vol. II, cap. 27, párr. 1).
[2] V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párrs. 16 y 17), Argentina (ibíd., párr. 8), Australia (ibíd., párrs. 9 y 10), Bélgica (ibíd., párr. 11), Canadá (ibíd., párr. 12), Ecuador (ibíd., párr. 13), España (ibíd., párr. 26), Estados Unidos (ibíd., párrs. 31 a 34), Francia (ibíd., párrs. 14 y 15), Israel (ibíd., párr. 18), Italia (ibíd., párr. 19), Kenya (ibíd., párr. 20), Nigeria (ibíd., párr. 23), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 22), Países Bajos (ibíd., párr. 21), Reino Unido (ibíd., párrs. 29 y 30), Rusia (ibíd., párr. 24), Sudáfrica (ibíd., párr. 25), Suecia (ibíd., párr. 27) y Suiza (ibíd., párr. 28).
[3]V., v.g., la legislación de Estonia (ibíd., párr. 35) y Hungría (ibíd., párr. 36).
[4]V., v.g., las declaraciones de Australia (ibíd., párrs. 39 y 40), Austria (ibíd., párrs. 38 y 39), Belarús (ibíd., párr. 39), Bélgica (ibíd., párr. 39), Bulgaria (ibíd., párr. 39), Canadá (ibíd., párr. 39), Colombia (ibíd., párr. 38), Cuba (ibíd., párr. 39), Dinamarca (ibíd., párrs. 38 y 39), España (ibíd., párrs. 38 y 39), Estados Unidos (ibíd., párrs. 38, 39 y 46), Filipinas (ibíd., párr. 39), Finlandia (ibíd., párr. 39), Francia (ibíd., párr. 39), Grecia (ibíd., párr. 39), Hungría (ibíd., párr. 39), India (ibíd., párr. 41), Irlanda (ibíd., párr. 39), Italia (ibíd., párr. 39), Jamaica (ibíd., párr. 39), Marruecos (ibíd., párr. 39), México (ibíd., párrs. 38 y 39), Noruega (ibíd., párrs. 38 y 39), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 39), Países Bajos (ibíd., párrs. 39 y 45), Panamá (ibíd., párr. 39), Polonia (ibíd., párr. 39), Portugal (ibíd., párr. 39), Reino Unido (ibíd., párr. 39), República Democrática Alemana (ibíd., párr. 39), República Federal de Alemania (ibíd., párrs. 38 y 39), Rumania (ibíd., párr. 39), Siria (ibíd., párr. 39), Sudán (ibíd., párr. 39), Suecia (ibíd., párrs. 38 y 39), Suiza (ibíd., párrs. 38 y 39), Togo (ibíd., párr. 39), Ucrania (ibíd., párr. 39), URSS (ibíd., párr. 39), Venezuela (ibíd., párrs. 38 y 39), Yugoslavia (ibíd., párrs. 38 y 39) y Zaire (ibíd., párr. 39), así como la práctica referida de India (ibíd., párr. 42), Indonesia (ibíd., párr. 43) y Jordania (ibíd., párr. 44).
[5] V., v.g., los manuales militares de Argentina (ibíd., párr. 8), Bélgica (ibíd., párr. 11), Italia (ibíd., párr. 19), Kenya (ibíd., párr. 20) y Nueva Zelandia (ibíd., párr. 22), así como la práctica referida de Indonesia (ibíd., párr. 43).
[6] Francia, reservas realizadas cuando ratificó la Convención sobre ciertas armas convencionales (ibíd., párr. 3); Israel, declaraciones y declaraciones interpretativas realizadas cuando se adhirió a la Convención sobre ciertas armas convencionales (ibíd., párr. 4); Estados Unidos, declaración realizada cuando ratificó la Convención sobre ciertas armas convencionales (ibíd., párr. 5).
[7] Convención sobre ciertas armas convencionales (1980), art. 1 enmendado (ibíd., párr. 6).
[8] La enmienda entró en vigor el 18 de mayo 2004. Hasta la fecha, 44 Estados han ratificado la Convención sobre ciertas armas convencionales enmendada: Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Burkina Faso, Canadá, China, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, India, Italia, Liberia, Lituania, Luxemburgo, Japón, Letonia, Liechtenstein, Lituania, México, Noruega, Países Bajos, Perú, Reino Unido, República de Corea, República de Moldova, Rumania, Santa Sede, Serbia y Montenegro, Sierra Leona, Sri Lanka, Suecia, Suiza, Turquía y Ucrania.
[9] Boletín del Secretario General de las Naciones Unidas, sección 6.2 (citada en vol. II, cap. 27, párr. 7).
[10] V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párrs. 16 y 17), Australia (ibíd., párr. 9), Ecuador (ibíd., párr. 13), España (ibíd., párr. 26) (“prohibición absoluta”), Francia (ibíd., párrs. 14 y 15) (“totalmente prohibidas”), Italia (ibíd., párr. 19), Kenya (ibíd., párr. 20) y Sudáfrica (ibíd., párr. 25).
[11] V., v.g., la legislación de Estonia (ibíd., párr. 35); v. también la legislación de Hungría (ibíd., párr. 36), cuya aplicación no se excluye en tiempo de conflicto armado no internacional.
[12]V., v.g., la declaración de India (ibíd., párr. 41), así como la práctica referida de India (ibíd., párr. 42), Indonesia (ibíd., párr. 43) y Jordania (ibíd., párr. 44).
[13] V., v.g., los manuales militares de Alemania (citado en vol. II, cap. 20, párr. 59), Australia (ibíd., párr. 34), Ecuador (ibíd., párr. 52), Estados Unidos (ibíd., párrs. 87, 89, 91 y 93), Francia (ibíd., párrs. 55 y 56), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 73), Países Bajos (ibíd., párrs. 71 y 72), Reino Unido (ibíd., párr. 85) y Sudáfrica (ibíd., párr. 80).
[14]Reino Unido, Military Manual (citado en vol. II, cap. 27, párr. 29); v. también los manuales militares de Estados Unidos (ibíd., párrs. 31 a 33) y Nigeria (ibíd., párr. 23).
[15]V., v.g., Estados Unidos, Legal Review of Maverick Alternate Warhead (ibíd., párr. 46).