Norma 75. Sustancias antidisturbios

Norma 75. Queda prohibido el empleo de sustancias antidisturbios como método de guerra.
Volumen II, capítulo 24, sección B.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable en situaciones que constituyan hostilidades militares durante conflictos armados internacionales y no internacionales, es decir, exceptuando el control de los disturbios internos.
Antes de que se aprobara la Convención sobre las armas químicas, había divergencia de opiniones sobre si las sustancias antidisturbios estaban prohibidas en virtud del Protocolo de Ginebra relativo a los gases asfixiantes. La inmensa mayoría de los Estados considera que el Protocolo de Ginebra relativo a los gases asfixiantes prohíbe el empleo de todos los gases asfixiantes y tóxicos, así como materiales similares, incluidas las sustancias antidisturbios, y así es cómo lo aplican.[1] A finales de los años sesenta y principios de los setenta, Australia, Portugal y el Reino Unido cambiaron de posición y declararon que el Protocolo de Ginebra relativo a los gases asfixiantes no se aplicaba a determinadas sustancias antidisturbios.[2] Los Estados Unidos han adoptado una posición distinta de la que ha mantenido siempre la mayoría de los Estados al sostener que la prohibición consuetudinaria de las armas químicas no se aplica a las sustancias cuyos efectos son temporales.[3] Durante la guerra de Viet Nam, cuando todavía no eran Parte en el Protocolo de Ginebra relativo a los gases asfixiantes, los Estados Unidos declararon que habían aplicado las disposiciones del Protocolo, queno le impedían emplear sustancias antidisturbios.[4] Sin embargo, los Estados Unidos son ya Parte en la Convención sobre las armas químicas, que prohíbe el empleo de sustancias antidisturbios como método de guerra y que no admite reservas. Han renunciado, pues, a “ser el primero en usar agentes antidisturbios en la guerra excepto como medio militar defensivo para salvar vidas” porque, según los Estados Unidos, ese tipo de uso no constituiría un “método de guerra”.[5]
Durante las negociaciones que condujeron a la aprobación de la Convención sobre las armas químicas, la gran mayoría de los Estados, incluidos Australia y el Reino Unido, opinó que las sustancias antidisturbios no debían emplearse en las hostilidades. La redacción definitiva del tratado distingue entre el empleo durante las hostilidades como método de guerra, que está prohibido, y el empleo para aplicar la ley, que está permitido.[6] Desde entonces, la práctica de los Estados ha confirmado esta distinción. En particular, la prohibición de emplear sustancias antidisturbios como método de guerra figura en varios manuales militares.[7] Se incluye, asimismo, en la legislación de diversos países.[8]
Aunque se tiene constancia del empleo de sustancias antidisturbios en las guerras civiles de Grecia y España, así como en Viet Nam del Sur durante la guerra de Viet Nam,[9] se ha tendido a prohibir su empleo en todos los conflictos armados. Esto se refleja en el hecho de que la prohibición del empleo de sustancias antidisturbios como método de guerra expresada en la Convención sobre las armas químicas se aplica a todos los conflictos. Cabe destacar que los Estados no examinaron la posibilidad de crear una excepción general en la Convención para permitir el empleo de sustancias antidisturbios en los conflictos armados no internacionales.
La prohibición del empleo de sustancias antidisturbios como método de guerra en los conflictos armados no internacionales se establece, asimismo, en diversos manuales militares.[10] Los Estados Unidos han afirmado que la prohibición de emplear sustancias antidisturbios como método de guerra “se aplica tanto en los conflictos armados internacionales como en los internos”.[11]
No se ha hallado ninguna práctica oficial contraria en relación con conflictos armados internacionales o no internacionales. Ningún Estado ha reivindicado el derecho de emplear sustancias antidisturbios como método de guerra en hostilidades militares. Como se explica en el manual militar de los Países Bajos, la prohibición de emplear sustancias antidisturbios como método de guerra se basa en el hecho de que el uso de gases lacrimógenos, por ejemplo, en los conflictos armados “podría provocar el empleo de otras sustancias químicas más peligrosas”.[12] Una parte que esté siendo atacada con sustancias antidisturbios puede verse inducida a pensar que la atacan con armas químicas mortíferas y recurrir al empleo de armas químicas. Es precisamente el peligro de que se produzca esta escalada lo que los Estados quisieron evitar al convenir en prohibir el empleo de sustancias antidisturbios como método de guerra en los conflictos armados. Este motivo es válido tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales.
[1] V., v.g., las declaraciones de Canadá (ibíd., párr. 568), Checoslovaquia (ibíd., párr. 568), China (ibíd., párr. 568), España (ibíd., párr. 568), Francia (ibíd., párr. 560), Italia (ibíd., párr. 561), Japón (ibíd., párr. 568), Reino Unido (ibíd., párr. 568), Rumania (ibíd., párr. 568), Turquía (ibíd., párr. 564), URSS (ibíd., párr. 565) y Yugoslavia (ibíd. , párr. 568).
[2] Australia, declaración ante la Primera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ibíd., párr. 557) y Protection of the Civil Population Against the Effects of Certain Weapons (ibíd., párr. 558); Portugal, voto en contra de la resolución 2603 A (XXIV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ibíd., párr. 586); Reino Unido, respuesta del Ministro de Asuntos Exteriores y del Commonwealth ante la Cámara de los Comunes (ibíd., párr. 569); v. también Nueva Zelandia, Military Manual (ibíd., párr. 541).
[3] V., v.g., Estados Unidos, declaración ante la Primera Comision de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ibid., parr. 577), declaración en la CDDH (ibid., parr. 580) y Memorandum of law of the Department of State on the “Reported Use of Chemical Agents in Afghanistan, Laos, and Kampuchea” (ibid., parr. 581).
[4]V., v.g., Estados Unidos, Department of the Navy, Legal Review of Oleoresin Capsicum (OC) Pepper Spray (ibíd., párr. 584) y Department of Defense, Review of Allegations Concerning “Operation Tailwind” (ibíd., párr. 585).
[5]Estados Unidos, Naval Handbook (ibíd., párr. 548), Executive Order n.° 11850 (ibíd., párr. 578) y mensaje del Presidente de los Estados Unidos con motivo de la presentación del informe relativo a la Convención sobre las armas químicas (1993) (ibíd., párr. 582). Cuando el Senado de los Estados Unidos brindó asesora- miento y dio su consentimiento para la ratificación de la Convención sobre las armas químicas, pidió que el Presidente no tomase “ningún tipo de medidas” y no prescribiese “ninguna norma o regulación que pudiese modificar o anular el decreto-ley 11850 de 8 de abril de 1975”. Senado de los Estados Unidos, Executive Resolution 75, 24 de abril de 1997.
[6]Convención sobre las armas químicas (1993), art. I, párr. 5 (citado en vol. II, cap. 24, párr. 528) y art. II, párr. 9, apdo. d) (ibíd., párr. 532).
[7]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 539), Australia (ibíd., párrs. 534 y 535), Canadá (ibíd., párrs. 537 y 538), España (ibíd., párr. 542), Estados Unidos (ibíd., párr. 548), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 541) y Países Bajos (ibíd., párr. 540).
[8]V., v.g., la legislación de Australia (ibíd., párr. 549), Hungría (ibíd., párr. 550), India (ibíd., 551), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 552), Rumania (ibíd., 553), Singapur (ibíd., párr. 554) y Suecia (ibíd., párr. 555).
[9]V. la práctica referida en el contexto de la guerra civil española (ibíd., párr. 592), la guerra civil griega (ibíd., párr. 593) y la guerra de Viet Nam (ibíd., párr. 594).
[10]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 539), Australia (ibíd., párr. 534), Canadá (ibíd., párr. 537), España (ibíd., párr. 542) y Estados Unidos (ibíd., párr. 548).
[11]Estados Unidos, Naval Handbook (ibíd., párr. 548).
[12]Países Bajos, Military Manual (ibíd., párr. 540).