Norma 66. Contactos no hostiles entre las partes en el conflicto 

Nota: En el presente capítulo se aborda la comunicación en relación con la guerra y no las negociaciones políticas para resolver un conflicto armado.
Norma 66. Los mandos podrán entablar entre ellos contactos no hostiles, que deberán basarse en la buena fe, a través de cualquier medio de comunicación.
Volumen II, capítulo 19, sección A.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales.
En la mayoría de los manuales militares se señala que puede surgir la necesidad, por razones humanitarias o militares, de que los mandos entablen contactos con la parte adversa, en particular para celebrar acuerdos locales relacionados con la búsqueda de los heridos, los enfermos y los muertos, los servicios funerarios, el intercambio de prisioneros, la evacuación de personas de una zona sitiada, el paso del personal sanitario y religioso y el vuelo de aeronaves sanitarias. A niveles jerárquicos superiores, pueden celebrarse acuerdos para establecer una zona sanitaria o de seguridad, una zona neutralizada o una zona desmilitarizada.[1]
En algunos manuales militares se especifica que los soldados no pueden entablar, por cuenta propia, contactos con el enemigo.[2] En el manual militar de los Países Bajos, por ejemplo, se indica que “la decisión de negociar con la parte adversa incumbe exclusivamente a los comandantes”.[3]
La práctica indica que la comunicación puede realizarse por varios medios: por conducto de intermediarios, llamados parlamentarios, pero también por radio y teléfono.[4] Un parlamentario es una persona perteneciente a una parte en conflicto que ha sido autorizada a ponerse en contacto con otra parte en conflicto. El método tradicional para actuar como parlamentario es avanzar con una bandera blanca.[5] Este método tradicional sigue siendo válido, como confirman diversos manuales milita- res.[6] Además, la práctica reconoce que las partes pueden recurrir a un tercero que facilite la comunicación, en particular a las potencias protectoras o a organizaciones humanitarias neutrales e imparciales que las sustituya, en especial el CICR, así como a organizaciones internacionales y miembros de fuerzas de mantenimiento de la paz. La práctica reunida muestra que varias instituciones y organizaciones han actuado como intermediario en negociaciones tanto en conflictos armados internacionales como no internacionales, y que ello se acepta en general.[7]
En varios manuales militares se hace hincapié en que debe respetarse escrupulosamente la buena fe en cualquier comunicación mantenida con el adversario.[8] Esto implica que debe respetarse a los negociadores aceptados como tales por ambas partes y que los pactos negociados también deben respetarse, porque si no constituyen un engaño ilegal. Sin buena fe, la negociación en el campo de batalla sería peligrosa y poco útil. Las partes han de poder confiar en la palabra de la otra parte por lo que concierne a la seguridad de los negociadores y el cumplimiento de lo pactado (pacta sunt servanda como aplicación del principio general de buena fe). El principio de buena fe se aplica, por definición, tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales e implica que debe respetarse la bandera blanca, que indica el deseo de comunicarse,[9] en ambos tipos de conflicto. Las normas detalladas aplicables al envío y a la recepción de parlamentarios son una aplicación específica del principio de buena fe (véanse las normas 67 a 69).
Una antigua norma de derecho internacional consuetudinario establece que los mandos no están obligados a recibir a parlamentarios, pero está prohibido declarar con anticipación que no se recibirá a ningún parlamentario. Así se indica en la Declaración de Bruselas, en el Manual de Oxford y en el Reglamento de La Haya.[10] También se expresa en muchos manuales militares,[11] algunos de los cuales son aplicables, o se han aplicado, en conflictos armados no internacionales.[12] No se ha hallado ninguna práctica oficial contraria.
[1]V., v.g., los manuales militares de Alemania (citado en vol. II, cap. 19, párr. 12), Bélgica (ibíd. , párr. 5), Canadá (ibíd., párr. 8), Croacia ( ibíd., párr. 10), España (ibíd., párr. 23), Estados Unidos (ibíd., párr. 27), Hungría (ibíd., párr. 13), Italia (ibíd., párr. 15), Kenya (ibíd., párr. 16), Madagascar (ibíd., párr. 19), Nigeria (ibíd., párr. 22), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 21), Países Bajos (ibíd., párr. 20), Reino Unido (ibíd., párrs. 25 y 26), República de Corea (ibíd., párr. 17) y Suiza (ibíd., párr. 24).
[2]V., v.g., los manuales militares de Bélgica (ibíd., párr. 4), Burkina Faso (ibíd., párr. 6), Camerún (ibíd., párr. 7), Congo (ibíd., párr. 9), Francia (ibíd., párr. 11), Líbano (ibíd., párr. 18) y Países Bajos (ibíd., párr. 20).
[3]Países Bajos, Military Handbook (ibíd., párr. 20).
[4]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 12), Bélgica (ibíd., párr. 4), Canadá (ibíd., párr. 8), Croacia (ibíd., párr. 10), España (ibíd., párr. 23), Estados Unidos (ibíd., párr. 27), Hungría (ibíd., párr. 13), Italia (ibíd., párrs. 14 y 15), Madagascar (ibíd., párr. 19), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 21), Reino Unido (ibíd., párr. 25) y República de Corea (ibíd., párr. 17), así como la práctica referida de Colombia (ibíd., párr. 31), Rwanda (ibíd., párr. 36) y Zimbabwe (ibíd., párr. 41).
[5]Para una definición de parlamentario, véase, v.g., la Declaración de Bruselas (1874), art. 43 (ibíd., párr. 95), el Manual de Oxford (1880), art. 27 (ibíd., párr. 96) y el Reglamento de La Haya (1907), art. 32 (ibíd., párr. 94), así como los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 104), Argentina (ibíd., párr. 98), Bélgica (ibíd., párrs. 99 a 101), Canadá (ibíd., párr. 103), España (ibíd., párrs. 109 a 110), Estados Unidos (ibíd., párr. 113), Italia (ibíd., párr. 105), Nigeria (ibíd., párr. 108), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 107), Países Bajos (ibíd., párr. 106), Reino Unido (ibíd., párr. 112), Suiza (ibíd., párr. 111) y Yugoslavia (ibíd., párr. 114).
[6]V., v.g., los manuales militares de Argentina (ibíd., párr. 98), Bélgica (ibíd., párrs. 99 y 101), Camerún (ibíd., párr. 102), España (ibíd., párr. 110), Estados Unidos (ibíd., párr. 113), Italia (ibíd., párr. 105), Nigeria (ibíd., párr. 108), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 107), Países Bajos (ibíd., párr. 106), Reino Unido (ibíd., párr. 112), Suiza (ibíd., párr. 111) y Yugoslavia (ibíd., párr. 114).
[7]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 12), España (ibíd., párr. 23), Estados Unidos (ibíd., párr. 27) y Madagascar (ibíd., párr. 19), así como la práctica referida de Colombia (ibíd., párr. 31), Filipinas (ibíd., párr. 35), Georgia (ibíd., párr. 33), Rwanda (ibíd., párr. 36) y dos Estados (ibíd., párrs. 42 y 44).
[8]V., v.g., los manuales militares de Argentina (ibíd., párr. 3), Bélgica (ibíd., párr. 5), Estados Unidos (ibíd., párr. 27), Kenya (ibíd., párr. 16), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 21) y Reino Unido (ibíd., párrs. 25 y 26).
[9]V., v.g., los manuales militares de Australia (ibíd., párrs. 50 y 51), Bélgica (ibíd., párr. 53), Benin (ibíd., párr. 54), Canadá (ibíd., párrs. 56 y 57), Colombia (ibíd., párr. 58), Ecuador (ibíd., párr. 60), Estados Unidos (ibíd., párrs. 78 a 80), Italia (ibíd., párr. 65), Kenya (ibíd., párr. 66), Madagascar (ibíd., párr. 68), Nigeria (ibíd., párr. 72), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 71), Países Bajos (ibíd., párrs. 69 y 70), Reino Unido (ibíd., párrs. 76 y 77), República de Corea (ibíd., párr. 67), República Dominicana (ibíd., párr. 59), Sudáfrica (ibíd., párr. 74), Togo (ibíd., párr. 75) y Yugoslavia (ibíd., párr. 81); la práctica del Reino Unido (ibíd., párr. 88); la práctica referida de China (ibíd., párr. 85) y Rwanda (ibíd., párr. 87).
[10]Declaración de Bruselas (1874), art. 44 (ibíd., párr. 125); Manual de Oxford (1880), art. 29 (ibíd., párr. 126); Reglamento de La Haya (1907), art. 33 (ibíd., párr. 124).
[11]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 132), Argentina (ibíd., párr. 128), Bélgica (ibíd., párrs. 129 y 130), Canadá (ibíd., párr. 131), España (ibíd., párrs. 138 y 139), Estados Unidos (ibíd., párr. 143), Italia (ibíd., párr. 133), Kenya (ibíd., párr. 134), Nigeria (ibíd., párr. 137), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 136), Países Bajos (ibíd., párr. 135), Reino Unido (ibíd., párrs. 141 y 142), Suiza (ibíd., párr. 140) y Yugoslavia (ibíd., párr. 144).
[12]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 132), Italia (ibíd., párr. 133), Kenya (ibíd., párr. 134) y Yugoslavia (ibíd., párr. 144).