Norma 64. Acuerdo para suspender los combates con la intención de atacar por sorpresa al enemigo

Norma 64. Queda prohibido concertar un acuerdo para suspender los combates con la intención de atacar por sorpresa al enemigo, confiado en ese acuerdo.
Volumen II, capítulo 18, sección H.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales. La norma se basa en el respeto de la buena fe (véase la norma 66). Las transgresiones incluirían la violación de las normas cuya aplicación requiere acuerdos sobre la suspensión de los combates, como la evacuación de los civiles o de los heridos y los enfermos (véanse las normas 109 y 129).
El incumplimiento de un acuerdo para suspender los combates constituye un atentado contra la confianza y una violación del principio de la buena fe. El hecho de que esta norma se base en el principio de la buena fe se expresa en el Código de Lieber, que establece que: “La necesidad militar admite [...] todo engaño que no implique el abuso de la buena fe, bien sea positivamente concertada en acuerdos firmados durante la guerra, o supuestamente vigente según el moderno derecho de la guerra”.[1] En el manual militar del Reino Unido se hace hincapié en que “la buena fe, expresada mediante el cumplimiento de las promesas, es fundamental en la guerra”.[2]
Esta norma se establece en numerosos manuales militares,[3] algunos de los cuales consideran que fingir un alto el fuego constituye un acto de “perfidia”.[4] En el manual de campaña y el manual de la Marina de los Estados Unidos, por ejemplo, se afirma que se ha reconocido ampliamente que emitir por radio un mensaje falso al enemigo anunciando que se ha acordado un armisticio es un acto de “traición”.[5]
La legislación de muchos países tipifica como delito la violación de cualquier acuerdo para suspender los combates, ya sea una tregua, un armisticio, una rendición u otro acuerdo con el mismo efecto.[6] Corroboran, asimismo, esta norma diversas declaraciones oficiales, por ejemplo, la de Irak en el contexto de la guerra con Irán.[7]
En el proyecto de Protocolo adicional II presentado por el CICR a la Conferencia Diplomática que culminó con la aprobación de los Protocolos adicionales se establece que “cuando se [ejecuta] con [la] intención de provocar o de reanudar el combate [...] simular [un] alto el fuego” constituye perfidia.[8] Esta disposición se suprimió del borrador durante las negociaciones de la Comisión III de la Conferencia Diplomática. Sin embargo, no significa que esos actos sean legales en los conflictos armados no internacionales. El principio de la buena fe en el cumplimiento de los acuerdos se aplica tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales (véase la norma 66).
Los manuales militares que son aplicables, o se han aplicado, en conflictos armados no internacionales incluyen esta prohibición.[9] La legislación de muchos países tipifica como delito la transgresión de esta norma en cualquier conflicto armado.[10] Corroboran, asimismo, esta norma diversas declaraciones oficiales y la práctica reseñada en el contexto de conflictos armados no internacionales.[11]
No se ha hallado ninguna práctica oficial contraria. En general, se han condenado las transgresiones de esta norma. No se tiene constancia de que ninguna parte en un conflicto armado no internacional haya reivindicado el derecho a concertar un acuerdo para suspender los combates con la intención de atacar por sorpresa a un enemigo que confía en el acuerdo.
[1]Código de Lieber (1863), art. 15 (ibíd., párr. 786).
[2]Reino Unido, Military Manual (ibíd., párr. 803).
[3]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 793), Bélgica (ibíd., párr. 787), Burkina Faso (ibíd., párr. 788), Camerún (ibíd., párr. 789), Canadá (ibíd., párr. 790), Congo (ibíd., párr. 791), Estados Unidos (ibíd., párrs. 804 a 806), Francia (ibíd., párr. 792), Malí (ibíd., párr. 796), Marruecos (ibíd., párr. 797), Nigeria (ibíd., párr. 800), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 799), Países Bajos (ibíd., párr. 798), Reino Unido (ibíd., párr. 803), República de Corea (ibíd., párr. 795), Senegal (ibíd., párr. 801) y Suiza (ibíd., párr. 802).
[4]V. los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 793), Bélgica (ibíd., párr. 787), Estados Unidos (ibíd., párrs. 804 y 805) y Reino Unido (ibíd., párr. 803).
[5]Estados Unidos, Field Manual (ibíd., párr. 804) y Air Force Pamphlet (ibíd., párr. 805).
[6]V., v.g., la legislación de Argentina (ibíd., párrs. 807 y 808), Azerbaiyán (ibíd., párr. 810), Belarús (ibíd., párr. 811), Bolivia (ibíd., párr. 812), Chile (ibíd., párr. 813), Costa Rica (ibíd., párr. 814), Ecuador (ibíd., párrs. 815 y 816), El Salvador (ibíd., párr. 817), España (ibíd., párrs. 828 y 829), Etiopía (ibíd., párr. 818), Guatemala (ibíd., párr. 819), Hungría (ibíd., párr. 820), Italia (ibíd., párrs. 821 y 822), México (ibíd., párr. 823), Nicaragua (ibíd., párr. 825), Países Bajos (ibíd., párr. 824), Perú (ibíd., párrs. 826 y 827), Suiza (ibíd., párr. 830) y Venezuela (ibíd., párrs. 831 y 832); v. también el proyecto de ley de Argentina (ibíd., párr. 809).
[7]Irak, Carta al Secretario General de las Naciones Unidas (ibíd., párr. 835) y Military communiqué of 1 March 1987 (ibíd., párr. 836).
[8]Proyecto de Protocolo adicional II (1977), art. 21, párr. 1 (ibíd., párr. 785).
[9]V., v.g., Alemania, Military Manual (ibíd., párr. 793).
[10]V., v.g., la legislación de Azerbaiyán (ibíd., párr. 810), Belarús (ibíd., párr. 811), Costa Rica (ibíd., párr. 814), Ecuador (ibíd., párr. 815), El Salvador (ibíd., párr. 817), España (ibíd., párr. 829), Etiopía (ibíd., párr. 818), Nicaragua (ibíd., párr. 825), Suiza (ibíd., párr. 830) y Venezuela (ibíd., párr. 831); v. también la legislación de Argentina (ibíd., párr. 808), Hungría (ibíd., párr. 820) e Italia (ibíd., párrs. 821 y 822), cuya aplicación no se excluye en tiempo de conflicto armado no internacional, y el proyecto de ley de Argentina (ibíd., párr. 809).
[11]V., v.g., las declaraciones de China (ibíd., párr. 834) y Yugoslavia (ibíd., párr. 837), así como la práctica referida de Yugoslavia (ibíd., párr. 839) y un Estado (ibíd., párr. 840).