Norma 49. Botín de guerra

Norma 49. Las partes en conflicto pueden confiscar el material militar perteneciente a un adversario como botín de guerra.
Volumen II, capítulo 16, sección A.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable en los conflictos armados internacionales.
La norma según la cual una parte en conflicto puede confiscar el material militar perteneciente a un adversario como botín de guerra se establece en el Código de Lieber.[1] Refleja una antigua práctica en los conflictos armados internacionales. Está, asimismo, implícita en el Reglamento de La Haya y el III Convenio de Ginebra, que estipulan que los prisioneros de guerra tienen derecho a conservar todas sus pertenencias (así como su equipo de protección).[2]
Numerosos manuales militares contienen también esta norma.[3] Como explica el manual de las fuerzas de defensa de Australia, “el botín comprende todos los artículos capturados junto con los prisioneros de guerra que no sean efectos personales”.[4] La jurisprudencia ha hecho también alusión a esta norma.[5]
Según el Código de Lieber, el botín de guerra pertenece a la parte que lo confisca y no a la persona que lo hace.[6] Este principio se refleja en numerosos manuales militares.[7] Lo corroboran, asimismo, las jurisprudencias nacionales.[8] Como resultado, los soldados no tienen derecho a conservar o poseer equipo militar confiscado como botín de guerra. En algunos manuales se expresa explícitamente la prohibición de que los soldados se lleven a casa “trofeos de guerra”.[9] Se ha señalado que, en el Reino Unido, se ha juzgado en cortes marciales a soldados por quedarse con armas que pertenecieron al adversario durante la guerra del Golfo.[10]
La práctica indica, asimismo, que el botín puede utilizarse sin restricciones y que no es necesario devolverlo al adversario.[11]
Por lo que atañe a los conflictos armados no internacionales, no se ha hallado ninguna norma que permita, con arreglo al derecho internacional, confiscar equipo militar que pertenezca al adversario, y tampoco se ha encontrado ninguna norma que prohíba su confiscación en virtud del derecho internacional.
Numerosos manuales militares definen el botín de guerra como bienes militares del enemigo (equipos o propiedades) capturados o encontrados en el campo de batalla.[12] Otros manuales puntualizan que debe tratarse de bienes “públicos” muebles.[13] En cuanto a los bienes privados hallados en el campo de batalla, el manual militar del Reino Unido y el manual de campaña de los Estados Unidos señalan que, en la medida en que se trate de armas, municiones, equipos militares o documentos de carácter militar, pueden confiscarse también como botín.[14] En el asunto Al-Nawar sometido al Tribunal Superior de Justicia de Israel en 1985, el juez Shamgar sostuvo que:
Todos los bienes muebles propiedad del Estado hallados en el campo de batalla pueden ser confiscados por el Estado captor beligerante como botín de guerra, incluidos las armas y municiones, los depósitos de mercancías, las máquinas, los instrumentos y hasta el dinero en efectivo. Todos los bienes privados utilizados con propósitos hostiles y encontrados en el campo de batalla o en una zona de combate pueden ser confiscados por un Estado beligerante como botín de guerra.[15]
La definición de botín utilizada por el juez Shamgar no se limita al material militar y se basa en la definición más amplia expresada en el artículo 53 del Reglamento de La Haya, que incluye entre los bienes que pueden confiscarse en los territorios ocupados: “numerario, fondos, obligaciones por cobrar que pertenezcan al Estado, depósitos de armas, medios de transporte, almacenes y provisiones y, en general, toda propiedad mueble del Estado que pueda servir para operaciones militares”.[16] En la medida en que estos bienes puedan confiscarse, serán efectivamente botín de guerra, aunque técnicamente no se encuentren u obtengan en el campo de batalla. Esta conexión se observa también en los manuales militares de Alemania, Francia y los Países Bajos.[17] En el manual de Alemania, por ejemplo, se afirma que: “se considerarán botín de guerra los bienes muebles públicos que puedan utilizarse con fines militares”.
La captura de unidades sanitarias militares, móviles o fijas, y los medios de transporte sanitarios militares se rige por el I Convenio de Ginebra.[18] Las unidades sanitarias móviles deben reservarse para el cuidado de los heridos y los enfermos. Las unidades sanitarias fijas no pueden ser desviadas de su misión sanitaria mientras sean necesarias para atender a los heridos y los enfermos.
En el Protocolo adicional I se establecen normas adicionales en relación con las aeronaves y los barcos sanitarios.[19] La captura del material y los edificios de las unidades militares destinadas de forma permanente a las organizaciones de protección civil se regula asimismo en el Protocolo adicional I.[20]
[1]Código de Lieber (1863), art. 45 (citado en vol. II, cap. 16, párr. 4).
[2]Reglamento de La Haya (1907), art. 4 (ibíd., párr. 2); III Convenio de Ginebra (1949), art. 18, primer párrafo (ibíd., párr. 3).
[3]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 17), Argentina (ibíd., párr. 5), Australia (ibíd., párrs. 6 y 7), Bélgica (ibíd., párr. 9), Benin (ibíd., párr. 10), Camerún (ibíd., párr. 12), Canadá (ibíd., párrs. 13 y 14), España (ibíd., párr. 25), Estados Unidos (ibíd., párrs. 29 a 31), Francia (ibíd., párr. 16), Hungría (ibíd., párr. 18), Israel (ibíd., párr. 19), Kenya (ibíd., párr. 20), Madagascar (ibíd., párr. 21), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 23), Países Bajos (ibíd., párr. 22), Reino Unido (ibíd., párr. 27), República Dominicana (ibíd., párr. 15) y Togo (ibíd., párr. 26).
[4]Australia, Defence Force Manual (ibíd., párr. 7).
[5]V., v.g., Israel, Tribunal Superior de Justicia, Al-Nawar case (ibíd., párr. 39).
[6] Código de Lieber (1863), art. 45 (ibíd., párr. 4).
[7] V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 17), Argentina (ibíd., párr. 5), Australia (ibíd., párrs. 6 y 7), Benin (ibíd., párr. 10), Bosnia y Herzegovina (ibíd., párr. 11), Canadá (ibíd., párr. 13), España (ibíd., párr. 25), Estados Unidos (ibíd., párr. 29), Hungría (ibíd., párr. 18), Israel (ibíd., párr. 19), Kenya (ibíd., párr. 20), Madagascar (ibíd., párr. 21), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 23), Países Bajos (ibíd., párr. 22), Reino Unido (ibíd., párr. 27) y Togo (ibíd., párr. 26).
[8] V., v.g., Estados Unidos, Tribunal de Reclamaciones, Morrison case (ibíd., párr. 41) e Israel, Tribunal Superior de Justicia, Al-Nawar case (ibíd., párr. 39).
[9] V., v.g., los manuales militares de Canadá (ibíd., párr. 14) y Estados Unidos (ibíd., párr. 32).
[10] V. el informe sobre la práctica del Reino Unido (ibíd., párr. 40).
[11] V., v.g., los manuales militares de Benin (ibíd., párr. 10), Camerún (ibíd., párr. 12), Francia (ibíd., párr. 16), Kenya (ibíd., párr. 20), Madagascar (ibíd., párr. 21), Países Bajos (ibíd., párr. 22) y Togo (ibíd., párr. 26).
[12] V., v.g., los manuales militares de Australia (ibíd., párrs. 6 y 7), Benin (ibíd., párr. 10), Camerún (ibíd., párr. 12), España (ibíd., párr. 25), Francia (ibíd., párr. 16), Hungría (ibíd., párr. 18), Kenya (ibíd., párr. 20), Madagascar (ibíd., párr. 21), Países Bajos (ibíd., párr. 22) y Togo (ibíd., párr. 26).
[13] V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 17), Argentina (ibíd., párr. 5), Canadá (ibíd., párr. 13), Estados Unidos (ibíd., párr. 29), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 23) y Reino Unido (ibíd., párr. 27).
[14] Reino Unido, Military Manual (ibíd., párr. 27); Estados Unidos, Field Manual (ibíd., párr. 29).
[15]Israel, Tribunal Superior de Justicia, Al-Nawar case (ibíd., párr. 39).
[16]Reglamento de La Haya (1907), art. 53 (ibíd., párr. 245).
[17]Alemania, Military Manual (ibíd., párr. 17); Francia, LOAC Manual (ibíd., párr. 16); Países Bajos, Military Manual (ibíd., párr. 22).
[18]I Convenio de Ginebra (1949), arts. 33 y 35.
[19]Protocolo adicional I (1977), arts. 22, 23 y 30.
[20]Protocolo adicional I (1977), art. 67.