Norma 48. Ataques contra personas que se hayan lanzado en paracaídas de una aeronave en peligro 

Norma 48. Queda prohibido atacar, durante su descenso, a toda persona que se haya lanzado en paracaídas de una aeronave en peligro.
Volumen II, capítulo 15, sección C.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales.
La prohibición de atacar, durante su descenso, a personas que se hayan lanzado en paracaídas de una aeronave en peligro se reconoció en las Reglas de La Haya relativas a la guerra aérea, redactadas por una comisión de juristas entre 1922 y 1923,[1] y se consideró que reflejaba una norma de derecho internacional consuetudinario.[2] Como tal, se codificó en el artículo 42 del Protocolo adicional I.[3] Sin embargo, el artículo no fue aprobado por consenso porque algunos Estados opinaban que las personas que aterrizasen en su propio territorio no podían ser consideradas “fuera de combate”. Ahora bien, este punto de vista se modificó y, al final, la cuestión se resolvió a favor de considerar a esas personas como fuera de combate durante el descenso, independientemente del lugar de aterrizaje.[4] Cabe establecer un paralelismo con los náufragos, que se consideran “fuera de combate” (tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales) aunque puedan nadar hasta la orilla o ser recogidos por un barco aliado que les permita reincorporarse a los combates. A ese respecto, es interesante observar que las personas que se lanzan desde una aeronave en peligro han sido denominadas “náufragos del aire”. Actualmente, esta norma goza de aceptación general, por lo que no se han formulado reservas al artículo 42.
Además, en numerosos manuales militares se prohíbe el ataque a personas que se lancen en paracaídas de una aeronave en peligro,[5] incluidos algunos manuales de Estados que no son Partes, o no lo eran a la sazón, en el Protocolo adicional I.[6] Asimismo, corroboran esta norma diversas declaraciones oficiales, como los comunicados militares, y la práctica reseñada.[7]
La prohibición de atacar a personas que se lancen en paracaídas de una aeronave en peligro también es aplicable en los conflictos armados no internacionales sobre la base del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra, que protege a las personas que se encuentran fuera de combate por “cualquier” causa.[8] Durante la negociación de los elementos de los crímenes de guerra frente al artículo 3 común en el marco del Estatuto de la Corte Penal Internacional, los redactores consideraron que el término “fuera de combate” no debía interpretarse en sentido estricto, e hicieron referencia al artículo 42 del Protocolo adicional I, además de a los ejemplos enunciados en el artículo 3 común.[9] Esta norma figura en diversos manuales militares que son aplicables, o se han aplicado, en conflictos armados no internacionales.[10]
Como se ha explicado más arriba, la principal preocupación con respecto al hecho de considerar como fuera de combate, durante el descenso, a las personas que se lanzan en paracaídas de una aeronave en peligro es que podrían aterrizar en su propio territorio. La comunidad internacional ha resuelto esta cuestión considerando que esas personas están fuera de combate mientras se encuentran en el aire, independientemente del lugar donde aterricen. Por consiguiente, no existe ningún impedimento de orden práctico para aplicar esta norma en los conflictos armados no internacionales ni se ha expresado la opinión de que debería estar limitada.
La práctica indica que, cuando se posan en el suelo, las personas que se lanzan en paracaídas desde una aeronave en peligro deben tener la posibilidad de rendirse, a menos que intervengan de forma manifiesta en un acto hostil. Este principio se establece en el Protocolo adicional I[11] y se incluye, asimismo, en muchos manuales mi- litares.[12] En el Comentario del Protocolo adicional I se explica que esta norma parte de la suposición de que, mientras no exprese la intención contraria, la tripulación de una aeronave que se haya lanzado en paracaídas tiene la intención de rendirse.[13] Sin embargo, en el manual del Ejército del Aire de los Estados Unidos se especifica que los combatientes que se lancen en paracaídas desde una aeronave en peligro y aterricen ilesos detrás de sus propias líneas pueden se atacados, ya que no cabría aceptar una invitación a rendirse.[14] Esto es conforme con la explicación de la definición de la rendición (véase el comentario de la norma 47).
Esta norma beneficia a la tripulación y los pasajeros de cualquier aeronave en peligro, ya sean civiles o combatientes, pero no se aplica a las tropas aerotransportadas durante una operación militar y que salten de una aeronave en peligro.[15]
[1]Reglas de La Haya relativas a la guerra aérea, art. 20 (citado en vol. II, cap. 15, párr. 423).
[2]V. Estados Unidos, Annotated Supplement to the Naval Handbook (ibíd., párr. 470).
[3]Protocolo adicional I (1977), art. 42 (ibíd., párr. 421); v. Yves Sandoz, Christophe Swinarski y Bruno Zimmermann, Comentario del Protocolo del 8 de junio de 1977 adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 (Protocolo I), CICR y Plaza y Janés Editores Colombia, S.A., Santa Fe de Bogotá, tomo I, 2001 (ibíd., párr. 481); Michael Bothe, Karl Josef Partsch, Waldemar A. Solf (eds.), New Rules for Victims of Armed Conflicts (ibíd., párr. 485).
[4]Las razones militares y humanitarias por las que se tomó esta decisión se explican en el Comentario del Protocolo I, párr. 1642.
[5]V., v.g., los manuales militares de Alemania (citado en vol. II, párr. 442), Argentina (ibíd., cap. 15, párrs. 424 y 425), Australia (ibíd., párrs. 426 y 427), Bélgica (ibíd., párrs. 428 y 429), Benin (ibíd., párr. 430), Burkina Faso (ibíd., párr. 431), Camerún (ibíd., párrs. 432 y 433), Canadá (ibíd., párr. 434), Congo (ibíd., párr. 435), Croacia (ibíd., párr. 436), Ecuador (ibíd., párr. 438), España (ibíd., párr. 459), Estados Unidos (ibíd., párrs. 465 a 470), Francia (ibíd., párrs. 439 a 441), Indonesia (ibíd., párr. 443), Israel (ibíd., párr. 444), Italia (ibíd., párrs. 446 y 447), Kenya (ibíd., párr. 448), Líbano (ibíd., párr. 449), Madagascar (ibíd., párr. 450), Malí (ibíd., párr. 451), Marruecos (ibíd., párr. 452), Nigeria (ibíd., párr. 455), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 454), Países Bajos (ibíd., párr. 453), Reino Unido (ibíd., párrs. 463 y 464), República Dominicana (ibíd., párr. 437), Rusia (ibíd., párr. 456), Senegal (ibíd., párr. 457), Sudáfrica (ibíd., párr. 458), Suecia (ibíd., párr. 460), Suiza (ibíd., párr. 461), Togo (ibíd., párr. 462) y Yugoslavia (ibíd., párr. 471).
[6]V. los manuales militares de Camerún (ibíd., párr. 432), Estados Unidos (ibíd., párrs. 465 a 470), Francia (ibíd., párr. 439), Indonesia (ibíd., párr. 443), Israel (ibíd., párr. 444), Kenya (ibíd., párr. 448), Líbano (ibíd., párr. 449), Malí (ibíd., párr. 451), Marruecos (ibíd., párr. 452) y Reino Unido (ibíd., párrs. 463 y 464).
[7]V., v.g., Egipto, Military Communiqués nos. 34 y 46 (ibíd., párr. 476); Irán, Military Communiqué of 29 September 1980 (ibíd., párr. 477); Estados Unidos, Remarks of the Deputy Legal Adviser of the Department of State (ibíd., párr. 480) y Letter from the Department of the Army to the legal adviser of the US Army forces deployed in the Gulf region (ibíd., párr. 481); Irak, Military Communiqués n.os 541, 683, 996 y 1383, y Reply by the Ministry of Defence to a questionnaire (ibíd., párr. 478); la práctica referida de Pakistán (ibíd., párr. 479).
[8]Convenios de Ginebra (1949), art. 3 común (citado en vol. II, cap. 32, párr. 1).
[9]Knut Dormann, Elements of War Crimes under the Rome Statute of the International Criminal Court. Sources and Commentary, Cambridge University Press, 2003, p. 389.
[10]V., v.g., los manuales militares de Alemania (citado en vol. II, cap. 15, párr. 442), Australia (ibíd., párr. 426), Benin (ibíd., párr. 430), Croacia (ibíd., párr. 436), Ecuador (ibíd., párr. 438), Italia (ibíd., párrs. 446 y 447), Kenya (ibíd., párr. 448), Líbano (ibíd., párr. 449), Madagascar (ibíd., párr. 450), Sudáfrica (ibíd., párr. 458), Togo (ibíd., párr. 462) y Yugoslavia (ibíd., párr. 471).
[11]Protocolo adicional I (1977), art. 42 (ibíd., párr. 421).
[12]V., v.g., los manuales militares de Argentina (ibíd., párr. 425), Australia (ibíd., párrs. 426 y 427), Bélgica (ibíd., párrs. 428 y 429), Camerún (ibíd., párr. 432), Canadá (ibíd., párr. 434), Ecuador (ibíd., párr. 438), España (ibíd., párr. 459), Estados Unidos (ibíd., párrs. 466, 467, 469 y 470), Francia (ibíd., párr. 441), Indonesia (ibíd., párr. 443), Kenya (ibíd., párr. 448), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 454), Países Bajos (ibíd., párr. 453), República Dominicana (ibíd., párr. 437), Suecia (ibíd., párr. 460) y Suiza (ibíd., párr. 461).
[13]Yves Sandoz, Christophe Swinarski y Bruno Zimmermann, Comentario del Protocolo del 8 de junio de 1977 adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 (Protocolo I) , CICR y Plaza y Janés Editores Colombia, S.A., Santa Fe de Bogotá, tomo I, 2001 (ibíd., párr. 486).
[14]Estados Unidos, Air Force Pamphlet (ibíd., párr. 466).
[15]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 442), Argentina (ibíd., párrs. 424 y 425), Australia (ibíd., párrs. 426 y 427), Bélgica (ibíd., párrs. 428 y 429), Benin (ibíd., párr. 430), Burkina Faso (ibíd., párr. 431), Camerún (ibíd., párrs. 432 y 433), Canadá (ibíd., párr. 434), Congo (ibíd., párr. 435), Ecuador (ibíd., párr. 438), España (ibíd., párr. 459), Estados Unidos (ibíd., párrs. 465 a 467 y 469), Francia (ibíd., párrs. 439 a 441), Indonesia (ibíd., párr. 443), Israel (ibíd., párrs. 444 y 445), Italia (ibíd., párr. 446), Kenya (ibíd., párr. 448), Líbano (ibíd., párr. 449), Malí (ibíd., párr. 451), Marruecos (ibíd., párr. 452), Nigeria (ibíd., párr. 455), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 454), Países Bajos (ibíd., párr. 453), Reino Unido (ibíd., párrs. 463 y 464), República Dominicana (ibíd., párr. 436), Rusia (ibíd., párr. 456), Senegal (ibíd., párr. 457), Sudáfrica (ibíd., párr. 458), Suecia (ibíd., párr. 460), Suiza (ibíd., párr. 461), Togo (ibíd., párr. 462) y Yugoslavia (ibíd., párr. 471).