Norma 21. Elección de los objetivos 

Norma 21. Cuando se puede elegir entre varios objetivos militares para obtener una ventaja militar similar, se optará por el objetivo cuyo ataque presente previsiblemente menos peligro para las personas civiles y los bienes de carácter civil.
Volumen II, capítulo 5, sección G.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable en los conflictos armados internacionales y, posiblemente, también en los no internacionales.
La exigencia de que, cuando se pueda elegir, se opte por el objetivo militar cuyo ataque presente previsiblemente menos peligro para las personas civiles se establece en el párrafo 3 del artículo 57 del Protocolo adicional I, al que no se han hecho reservas pertinentes.[1]
Numerosos manuales militares expresan esta obligación,[2] que corroboran diversas declaraciones oficiales y la práctica referida,[3] incluidas las de Estados que no son Partes, o no lo eran a la sazón, en el Protocolo adicional I.[4] En octubre de 1973, antes de que se aprobara el Protocolo adicional I, el CICR hizo un llamamiento a las partes en conflicto en Oriente Próximo para que respetaran la exigencia de que, cuando se pudiera elegir entre varios objetivos militares, se optara por el objetivo cuyo ataque presentara previsiblemente menos peligro para las personas civiles y los bienes de carácter civil, al que los Estados concernidos (Egipto, Irak, Israel y Siria) respondieron favorablemente.[5]
Si bien el Protocolo adicional II no incluye ninguna referencia explícita a la exigencia de que, cuando se pueda elegir entre varios objetivos militares, debe optarse por el objetivo cuyo ataque presente previsiblemente menos peligro para las personas civiles y los bienes de carácter civil, esa obligación se expresa en otro instrumento de derecho convencional más reciente aplicable en los conflictos armados no internacionales, concretamente en el Segundo Protocolo de la Convención de La Haya para la protección de los bienes culturales.[6] Se incluye, además, en otros instrumentos referentes, asimismo, a los conflictos armados no internacionales.[7]
Los manuales militares que son aplicables, o se han aplicado, en los conflictos armados no internacionales especifican la exigencia de que, cuando se pueda elegir entre varios objetivos militares, deberá optarse por el objetivo cuyo ataque presente previsiblemente menos peligro para las personas civiles y los bienes de carácter civil.[8]
La jurisprudencia del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia en la causa Kupreskic proporciona más pruebas de que esta norma es consuetudinaria tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales. En su fallo, el Tribunal consideró que esta norma era consuetudinaria porque precisaba y desarrollaba normas generales preexistentes.[9] Cabe, pues, sostener que el principio de proporcionalidad (véase la norma 14) y la obligación de tomar todas las precauciones factibles para evitar, o reducir en todo caso a un mínimo, el número de muertos y heridos entre la población civil, así como los daños a los bienes de carácter civil (véase la norma 15), ambos consuetudinarios en los conflictos armados internacionales y en los no internacionales, exigen necesariamente el respeto de esta norma. El Tribunal se basó, asimismo, en el hecho de que ningún Estado había impugnado esta norma.[10] En el presente estudio tampoco se encontró ninguna práctica oficial contraria.
Tan sólo existe un caso de práctica aparentemente contraria. En respuesta a un memorando del CICR sobre la aplicabilidad del derecho internacional humanitario en la región del Golfo, los Estados Unidos refutaron el carácter consuetudinario de esta norma, pero posteriormente confirmaron la norma y reconocieron su validez,[11] en concordancia con otros ejemplos de la práctica de los Estados citados anteriormente.[12]
Asimismo, cabe considerar que esta norma desarrolla la norma 17 sobre las precauciones que deben tomarse en la elección de los medios y los métodos de guerra. Algunos Estados opinan que la elección de los objetivos es un medio de cumplir esta exigencia, y la presente norma describe una de las maneras en que la elección de los objetivos puede ser una medida de precaución.
Los Estados Unidos han insistido en que la obligación de elegir los objetivos cuyo ataque presente previsiblemente menos peligro para las personas civiles y los bienes de carácter civil no es una obligación absoluta, ya que solamente se aplica “cuando existe la posibilidad de elegir” y, por consiguiente, “un atacante puede respetarla cuando es posible hacerlo, siempre y cuando no comprometa la misión ni conlleve un riesgo excesivo, o decidir que no es posible tomar esa decisión”.[13]
[1]Protocolo adicional I (1977), art. 57, párr. 3 (aprobado por 90 votos a favor, ninguno en contra y 4 abstenciones) (ibíd., párr. 502).
[2]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 512), Australia (ibíd., párr. 506), Benin (ibíd., párr. Benin (ibíd., parr. 507), Canada (ibíd., parr. 508), Croacia (ibíd., parrs. 509 y 510), Espana (ibíd., parr. 520), Estados Unidos (ibíd., parrs. 523), Francia (ibíd., parr. 511), Hungria (ibíd., parr. 513), Italia (ibíd., parr. 514), Kenya (ibíd., parr. 515), Madagascar (ibíd., parr. 516), Nigeria (ibíd., parr. 519), Nueva Zelandia (ibíd., parr. 518), Paises Bajos (ibíd., parr. 517), Suecia (ibíd., parr. 521), Togo (ibíd., parr. 522) y Yugoslavia (ibíd., parr. 524).
[3] V., v.g., la práctica de Estados Unidos (ibíd., párr. 535, pero v. ibíd., párr. 536), Indonesia (ibíd., párr. 528), Jordania (ibíd., párr. 531), Países Bajos (ibíd., párr. 533), así como la práctica referida de Irán (ibíd., párr. 529), Israel (ibíd., párr. 530), Malaisia (ibíd., párr. 532), Siria (ibíd., párr. 534) y Zimbabwe (ibíd., párr. 537).
[4]V., v.g., la práctica de Estados Unidos (ibíd., párrs. 523 y 535), Francia (ibíd., párr. 511), Indonesia (ibíd., párr. 528) y Kenya (ibíd., párr. 515), así como la práctica referida de Irán (ibíd., párr. 529), Israel (ibíd., párr. 530) y Malaisia (ibíd., párr. 532).
[5]V. CICR, La acción del Comité Internacional en Oriente Próximo (ibíd., párr. 541).
[6]Segundo Protocolo de la Convención de La Haya para la protección de los bienes culturales (1999), art. 6 (citado en vol. II, cap. 12, párr. 21).
[7]V., v.g., Memorandum of Understanding on the Application of IHL between Croatia and the SFRY (1991), párr. 6 (citado en vol. II, cap. 5, párr. 504); Agreement on the Application of IHL between the Parties to the Conflict in Bosnia and Herzegovina (1992), párr. 2.5 (ibíd., párr. 505).
[8]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 512), Benin (ibíd., párr. 507), Croacia (ibíd., párrs. 509 y 510), Italia (ibíd., párr. 514), Kenya (ibíd., párr. 515), Madagascar (ibíd., párr. 516), Nigeria (ibíd., párr. 519), Togo (ibíd., párr. 522) y Yugoslavia (ibíd., párr. 524).
[9]TPIY, Kupreskic case, fallo (ibíd., párr. 539).
[10]TPIY, Kupreskic case, fallo (ibíd., párr. 539).
[11]V. la práctica de Estados Unidos (ibíd., párr. 536).
[12]V. la práctica de Estados Unidos (ibíd., párrs. 523 y 535).
[13] V. la práctica de Estados Unidos (ibíd., párr. 536).