Norma 17. Elección de los métodos y medios de guerra

Norma 17. Las partes en conflicto deberán tomar todas las precauciones factibles en la elección de los medios y métodos de guerra para evitar, o reducir en todo caso a un mínimo, el número de muertos y de heridos entre la población civil, así como los daños a los bienes de carácter civil, que pudieran causar incidentalmente.
Volumen II, capítulo 5, sección C.
La práctica estatal establece esta norma como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable en los conflictos armados tanto internacionales como no internacionales. Esta norma debe aplicarse independientemente de la aplicación simultánea del principio de proporcionalidad (véase la norma 14).
El deber de tomar todas las precauciones factibles en la elección de los medios y métodos de guerra se establece en el artículo 57, párrafo 2, apartado a), inciso ii) del Protocolo adicional I, al que no se han hecho reservas pertinentes.[1]
Numerosos manuales militares expresan esta obligación,[2] que corroboran diversas declaraciones oficiales y la práctica referida,[3] incluidas las de Estados que no son Partes, o no lo eran a la sazón, en el Protocolo adicional I.[4] En octubre de 1973, antes de que se aprobara el Protocolo adicional I, el CICR hizo un llamamiento a las partes en conflicto en Oriente Próximo para que tomaran todas las precauciones factibles en la elección de los medios y métodos de guerra, al que los Estados concernidos (Egipto, Irak, Israel y Siria) respondieron favorablemente.[5]
Si bien el Protocolo adicional II no incluye una referencia explícita a la obligación de tomar todas las precauciones factibles en la elección de los medios y métodos de guerra, se expresa en otro instrumento de derecho convencional más reciente aplicable en los conflictos armados no internacionales, concretamente en el Segundo Protocolo de la Convención de La Haya para la protección de los bienes culturales.[6] Esta norma figura en otros instrumentos relativos también a los conflictos armados no internacionales,[7] así como en manuales militares que son aplicables, o se han aplicado, en conflictos armados no internacionales.[8]
La jurisprudencia del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos proporciona más pruebas de que esta norma es consuetudinaria tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales.[9] En su fallo en el asunto Kupreskic, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia consideró que esta norma era consuetudinaria porque precisaba y desarrollaba normas generales preexistentes.[10] Cabe, pues, sostener que el principio de distinción, que es consuetudinario en los conflictos armados internacionales y en los no internacionales, exige necesariamente el respeto de esta norma. El Tribunal se basó, asimismo, en el hecho de que ningún Estado había impugnado esta norma.[11] En este estudio tampoco se encontró ninguna práctica oficial contraria.
Los ejemplos de la aplicación de esta norma incluyen las consideraciones relativas al momento de perpetrar los ataques, el hecho de evitar los combates en zonas pobladas, la elección de medios de guerra adecuados con respecto al objetivo previsto, el empleo de armas de precisión y la selección de objetivos. Además, en la norma 21 se establece una exigencia específica con respecto a la selección de objetivos.
[1]Protocolo adicional I (1977), art. 57, párr. 2, apdo. a), inciso ii) (aprobado por 90 votos a favor, ninguno en contra y 4 abstenciones) (ibíd., párr. 265).
[2]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 223), Argentina (ibíd., párr. 213), Australia (ibíd., párr. 214), Bélgica (ibíd., párr. 215), Benin (ibíd., párr. 216), Camerún (ibíd., párr. 217), Canadá (ibíd., párr. 218), Croacia (ibíd., párrs. 219 y 220), Ecuador (ibíd., párr. 221), España (ibíd., párr. 233), Estados Unidos (ibíd., párrs. 238 a 240) Filipinas (ibíd., párr. 232), Francia (ibíd., párr. 222), Hungría (ibíd., párr. 224), Israel (ibíd., párr. 225), Italia (ibíd., párr. 226), Kenya (ibíd., párr. 227), Madagascar (ibíd., párr. 228), Nigeria (ibíd., párr. 231), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 230), Países Bajos (ibíd., párr. 229), Reino Unido (ibíd., párr. 237), Suecia (ibíd., párr. 234), Suiza (ibíd., párr. 235), Togo (ibíd., párr. 236) y Yugoslavia (ibíd., párr. 241).
[3]V., v.g., las declaraciones de Indonesia ( ibíd. , párr. 246), Irak (ibíd., párr. 248), Jordania (ibíd., párr. 250), Países Bajos (ibíd., párr. 252) y Reino Unido (ibíd., párr. 254), así como la práctica referida de Estados Unidos (ibíd., párr. 255), Irán ( ibíd. , párr. 247), Israel (ibíd., párr. 249), Malaisia (ibíd., párr. 251), Siria (ibíd., párr. 253) y Zimbabwe (ibíd., párr. 256).
[4]V., v.g., la práctica de los Estados Unidos (ibíd., párrs. 293, 294 y 309 a 311), Indonesia (ibíd., párr. 299), Irak (ibíd., párr. 301), Israel (ibíd., párr. 282), Japón (ibíd., párr. 303), Kenya (ibíd., párr. 284) y Reino Unido (ibíd., párrs. 292, 307 y 308), así como la práctica referida de Irán (ibíd., párr. 300), Israel (ibíd., párr. 302) y Malaisia (ibíd., párr. 304).
[5]V. CICR, La acción del Comité Internacional en Oriente Próximo (ibíd., párr. 263).
[6]Segundo Protocolo de la Convención de La Haya para la protección de los bienes culturales (1999), art. 7 (ibíd., párr. 208).
[7]V., v.g., Memorandum of Understanding on the Application of IHL between Croatia and the SFRY (1991), párr. 6 (ibíd., párr. 268); Agreement on the Application of IHL between the Parties to the Conflict in Bosnia and Herzegovina (1992), párr. 2.5 (ibíd., párr. 269); Manual de San Remo (1994), párr. 46, apdo. c) (ibíd., párr. 270).
[8] V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., parr. 280), Benin (ibíd., parr. 273), Croacia (ibíd., parrs. 276 y 277), Ecuador (ibíd., parr. 278), Filipinas (ibíd., parr. 288), Italia (ibíd., parr. 283), Kenya (ibíd., parr. 284), Madagascar (ibíd., parr. 285), Togo (ibíd., parr. 291) y Yugoslavia (ibíd., parr. 295).
[9] TPIY, Kupreskic case, fallo (ibíd., párr. 260); Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Ergi v. Turkey (ibíd., párr. 319).
[10] TPIY, Kupreskic case, fallo (ibíd., párr. 260).
[11]TPIY, Kupreskic case, fallo (ibíd., párr. 260).