Norma 160. Prescripción 

Norma 160. Las leyes de prescripción no se aplican a los crímenes de guerra.
Volumen II, capítulo 43, sección E.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable en relación con los crímenes de guerra cometidos tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales.
El hecho de que los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad no prescriben se prevé en la Convención de 1968 sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad de las Naciones Unidas y el Convenio europeo de 1974 sobre la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad y los crímenes de guerra.[1] En las deliberaciones previas a la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas, algunos Estados consideraron que la prohibición de la prescripción de los crímenes de guerra era una norma novedosa,[2] mientras que otros Estados consideraron que ya existía.[3] La principal objeción de los Estados que la consideraban una norma nueva era que la Convención se aplicaría retroactivamente, por lo que violaría el principio de no retroactividad del derecho penal y que la prohibición de la prescripción era un principio general de su derecho penal interno en aquella época.[4] Sin embargo, muchos Estados sostuvieron que los crímenes de guerra tenían un carácter excepcional y, por lo tanto, no debían estar sujetos al régimen ordinario del derecho penal o de prescripción, o que ya habían aplicado el principio de la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra.[5]
Entre 1969 y 1973, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó varias resoluciones en las que pedía a los Estados que ratificaran la Convención de las Naciones Unidas sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad y, en 1970, se felicitó por su entrada en vigor.[6] En la votación de estas resoluciones hubo un número considerable de abstenciones y varios votos negativos. Durante la deliberación de estas resoluciones, la principal preocupación de los Estados fue la falta de claridad de las definiciones de crimen de guerra y crimen de lesa humanidad empleadas en la Convención.[7]
La tendencia reciente a perseguir los crímenes de guerra de forma más enérgica en los tribunales nacionales e internacionales, así como el aumento de las medidas legislativas que conceden jurisdicción para entender de crímenes de guerra sin límites de tiempo, ha afianzado las disposiciones convencionales vigentes que prohíben la prescripción de los crímenes de guerra en derecho consuetudinario. Además, la utilización de leyes de prescripción podría impedir la investigación de crímenes de guerra y el encausamiento de los sospechosos, lo que constituiría una violación de la obligación de investigar y enjuiciar (véase la norma 158).
El Estatuto de la Corte Penal Internacional establece que los crímenes de su competencia no prescriben y esta disposición no suscitó ningún tipo de controversia, en parte porque la Corte Penal Internacional sólo es competente para los actos cometidos después de la entrada en vigor de sus Estatutos para el Estado interesado.[8] En el Reglamento n°. 2000/15 de la UNTAET para Timor Oriental se señala también que los crímenes de guerra no pueden prescribir.[9]
El principio de la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra se establece en muchos manuales militares y en la legislación de numerosos países, incluidos los que no son Parte en el Convenio europeo o la Convención de las Naciones Unidas sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad.[10] Existen, asimismo, declaraciones oficiales en ese sentido. Por ejemplo, en 1986, Estados Unidos escribió una nota a Irak (que tampoco era Parte en la Convención de las Naciones Unidas) en la que indicaba que los autores de crímenes de guerra podían ser procesados en todo tiempo, sin que prescribieran esos crímenes.[11] En una carta enviada al Secretario General de las Naciones Unidas en 1993, Yugoslavia señaló que los crímenes de guerra no prescribían.[12] En 2000, cuando se firmó el Estatuto de la Corte Penal Internacional, Egipto declaró que “según un principio bien establecido, ningún crimen de guerra debe eludir el procesamiento de los autores debido a la prescripción”.[13] Existe, asimismo, jurisprudencia de Estados que no son Parte en el Convenio europeo o la Convención de las Naciones Unidas en que los tribunales concernidos declararon que los crímenes de guerra no prescriben.[14] Destaca el hecho de que varios Estados que hicieron objeciones a una prohibición anterior de la prescripción, o cuya legislación no era clara al respecto, ya han ratificado el Estatuto de la Corte Penal Internacional o el Convenio de las Naciones Unidas sobre la imprescriptibilidad de los crímenes contra la humanidad y de los crímenes de guerra reconociendo así el principio de que la prescripción no se aplica a los crímenes de guerra.[15]
En la Constitución de Etiopía se estipula que la prescripción no se aplica a los crímenes de lesa humanidad, sin mencionar los crímenes de guerra.[16] Sin embargo, en el asunto Mengistu y otros, en 1995, el Fiscal Especial de Etiopía declaró que “existen [...] la costumbre y la creencia bien establecidas de que los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad no pueden [...] prescribir”.[17] El Código Penal de Francia estipula que el genocidio y “otros crímenes de lesa humanidad” no prescriben.[18] En el asunto Barbie, en 1985, el Tribunal de Casación francés sostuvo que, a diferencia de los crímenes de lesa humanidad, los crímenes de guerra cometidos durante la II Guerra Mundial prescribían.[19] No obstante, Francia era también miembro del ECOSOC cuando se aprobó la resolución 1158 (XLI) en 1966, en la que se consideraba oportuno afirmar, en derecho internacional, “el principio de la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad” y se instaba a todos los Estados a adoptar “todas las medidas necesarias para evitar que se aplique la prescripción a los crímenes de guerra y a los crímenes de lesa humanidad”.[20] Ulteriormente, Francia apoyó la no aplicabilidad de las leyes de prescripción a los crímenes de guerra en un debate celebrado en las Naciones Unidas en 1967 que condujo a la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad y firmó el Convenio europeo sobre la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad y los crímenes de guerra.[21] Además, Francia ha ratificado el Estatuto de la Corte Penal Internacional.
La ley israelí relativa a los nazis y sus colaboradores dispone que los crímenes de guerra no prescriben, pero esta ley sólo abarca los crímenes de guerra cometidos por los nazis durante la II Guerra Mundial.[22] Sin embargo, Israel ha apoyado posteriormente el principio general de que ningún crimen de guerra prescribe.[23] Otros países han concedido, análogamente, competencia a sus tribunales para juzgar crímenes de guerra cometidos durante la II Guerra Mundial,[24] pero esos países apoyan también el principio general de que ningún crimen de guerra prescribe.[25] Existen, asimismo, algunas condenas recientes por crímenes de guerra cometidos durante la II Guerra Mundial.[26] La falta de pruebas suele constituir un escollo para el buen desarrollo de los juicios por crímenes de guerra perpetrados varias décadas antes de que se instruyeran las diligencias, pero esas consideraciones de índole práctica no socavan el principio de que los crímenes de guerra no prescriben.
[1]Convención de las Naciones Unidas sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad (1968), preámbulo (ibíd., párr. 763) y art. 1 (ibíd., párr. 764) (la Convención ha sido ratifiacada por 48 Estados); Convenio europeo sobre la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad y los crímenes de guerra (1974), art. 1 (ibíd., párr. 765) y art. 2 (ibíd., párr. 766) (el Convenio europeo ha sido ratificado por tres Estados).
[2]V., v.g., las declaraciones de Brasil (ibíd., párr. 836) y Grecia (ibíd., párr. 845); v. también las declaraciones de Bélgica (ibíd., párr. 834), Chipre (ibíd., párr. 841), Honduras (ibíd., párr. 846), India (ibíd., párr. 848), Noruega (ibíd., párr. 851) y Suecia (ibíd., párr. 855).
[3]V., v.g., las declaraciones de Bulgaria (ibíd., párr. 837) y Checoslovaquia (ibíd., párr. 842).
[4]V. las declaraciones de Brasil (ibíd., párr. 836), Chipre (ibíd., párr. 841), Grecia (ibíd., párr. 845), Honduras (ibíd., párr. 846) y Suecia (ibíd., párr. 855).
[5]V. las declaraciones de Bulgaria (ibíd., párr. 837), Checoslovaquia (ibíd., párr. 842), Estados Unidos (ibíd., párr. 860), Francia (ibíd., párr. 843), Hungría (ibíd., párr. 847), India (ibíd., párr. 848), Israel (ibíd., párr. 849), Polonia (ibíd., párr. 853), Reino Unido (ibíd., párr. 858), Rumania (ibíd., párr. 854), Ucrania (ibíd., párr. 856), URSS (ibíd., párr. 857), Uruguay (ibíd., párr. 862) y Yugoslavia (ibíd., párr. 864).
[6]Asamblea General de las Naciones Unidas, Res. 2583 (XXIV) (ibíd., párr. 868), Res. 2712 (XXV) (ibíd., párr. 869) y Res. 2840 (XXVI) (ibíd., párr. 870).
[7] Se hiceron muy pocas objeciones con respecto al principio de la imprescriptibilidad, similares a las expresadas en las deliberaciones que condujeron a la aprobación de la Convención (véanse las notas a pie de página 252 y 255 y el texto que las acompaña). Colombia y Noruega anunciaron que se abstendrían en la votación de la Res. 2583 porque estaban en contra del principio como tal, debido a su legislación interna (UN Doc. A/C.3/SR.1723, 3 de diciembre de 1969, UN Doc. A/C.3/SR.1724, 3 de diciembre de 1969 y UN Doc. A/C.3/ SR.1725, 4 de diciembre de 1969). Francia y Turquía explicaron también que se abstendrían por razones relacionadas con su legislación interna (UN Doc. A/C.3/SR.1724, 3 de diciembre de 1969, párrs. 36 y 60). Bolivia señaló que se abstendría porque “la imprescriptibilidad era claramente abominable” y estaba “en desacuerdo con [...] los principios de no retroactividad del derecho penal” (UN Doc. A/C.3/SR.1725, 4 de diciembre de 1969, párr. 19).
[8] Estatuto de la CPI (1998), art. 29 (citado en vol. II, cap. 44, párr. 767).
[9] Reglamento de la UNTAET n.° 2000/15, sección 17, párr. 1 (ibíd., párr. 772).
[10] V., v.g., los manuales militares de Australia (ibíd., párr. 773), Estados Unidos (ibíd., párrs. 777 y 778) e Italia (ibíd., párr. 775); la legislación de Alemania (ibíd., párr. 797), Argentina (ibíd., párr. 780), Bélgica (ibíd., párr. 786), Congo (ibíd., párr. 789), Luxemburgo (ibíd., párr. 805), Malí (ibíd., párr. 807), Níger (ibíd., párr. 810), Suiza (ibíd., párr. 819), Tayikistán (ibíd., párr. 820) y Uzbekistán (ibíd., párr. 821); v. también los proyectos de ley de Burundi (ibíd., párr. 787), Jordania (ibíd., párr. 802) y Líbano (ibíd., párr. 803).
[11] Estados Unidos, Department of State, Diplomatic Note to Irak (ibíd., párr. 861).
[12] Yugoslavia, Primer Ministro Adjunto y Ministro de Relaciones Exteriores, Carta dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas (ibíd., párr. 865).
[13] Egipto, declaraciones realizadas con motivo de la firma del Estatuto de la CPI (1998) (ibíd., párr. 768).
[14]V. Chile, Corte de Apelaciones de Santiago, Caso Videla (ibíd., párr. 827); Etiopía, Oficina del Fiscal Especial, Mengistu and Others case (ibíd., párr. 828); Italia, Tribunal Militar de Roma, Hass and Priebke case (ibíd., párr. 832); Italia, Tribunal Militar de Apelación, Hass and Priebke case (ibíd., párr. 832); Italia, Tribunal Supremo, Hass and Priebke case (ibíd., párr. 832).
[15]V. la legislación de Austria (ibíd., párr. 783), Colombia (ibíd., párr. 788), España (ibíd., párrs. 817 y 818), Grecia (ibíd., párr. 878), Malaisia (ibíd., párr. 806), Malta (ibíd., párr. 878), Noruega (ibíd., párr. 878), Portugal (ibíd., párr. 878), Suecia (ibíd., párr. 878), Turquía (ibíd., párr. 878) y Uruguay (ibíd., párr. 862), así como las declaraciones de Brasil (ibíd., párr. 836), Chipre (ibíd., párr. 841), Grecia (ibíd., párr. 845), Honduras (ibíd., párr. 846) y Suecia (ibíd., párr. 855). Sin embargo, Austria, Brasil, Chipre, Colombia, España, Grecia, Honduras, Malta, Noruega, Portugal, Suecia y Uruguay han ratificado, entre tanto, el Estatuto de la CPI (1998). España, además, ha enmendado su Código Penal para establecer explícitamente que los crímenes de guerra no pueden prescribir. Uruguay, además, ha ratificado la Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad.
[16]Etiopía, Constitution (ibíd., párr. 794).
[17]Etiopía, Oficina del Fiscal Especial, Mengistu and Others case (ibíd., párr. 828).
[18]Francia, Penal Code (ibíd., párr. 795).
[19]Francia, Tribunal de Casación, Barbie case (ibíd., párr. 829).
[20]ECOSOC, Res. 1158 (XLI) (aprobada por 22 votos a favor, ninguno en contra y 2 abstenciones) (ibíd., párr. 872).
[21]V. la práctica de Francia (ibíd., párrs. 765 y 843).
[22]Israel, Nazis and Nazi Collaborators (Punishment) Law (ibíd., párr. 800).
[23]V. la declaración de Israel (ibíd., párr. 849).
[24]V. la legislación de Australia (ibíd., párr. 392), China (ibíd., párr. 409), Estados Unidos (ibíd., párrs. 501 a 503), Luxemburgo (ibíd., párr. 449), Reino Unido (ibíd., párr. 498) y Rusia (ibíd., párrs. 812 y 479).
[25]V. la práctica en apoyo de esta norma de Australia (ibíd., párr. 773), Estados Unidos (ibíd., párrs. 777 y 778), Luxemburgo (ibíd., párr. 805) y Rusia (ibíd., párrs. 813 y 857). No se halló ninguna práctica contraria en relación con China. La declaración que figura en el manual militar del Reino Unido acerca de que “dos o más beligerantes pueden convenir, en un tratado de paz o incluso de armisticio general, que no incoarán más juicios por crímenes de guerra a partir de una fecha acordada, o de la fecha del tratado de armisticio” (ibíd., párr. 776) puede interpretarse como práctica contraria, pero data de 1958, esto es, antes de que se aprobaran la Convención de las Naciones Unidas y el Convenio europeo sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad, y el Reino Unido ha ratificado ya el Estatuto de la CPI (1998), de modo que reconoce que los crímenes de guerra no prescriben, al menos los crímenes de guerra codificados en el Estatuto.
[26]V., v.g., Australia, Tribunal Superior de Justicia, Polonyukhovich case (ibíd., párr. 515); Canadá, Tribunal Superior de Justicia, Finta case (ibíd., párr. 250); Canadá, Tribunal Supremo, Finta case (ibíd., párr. 250); Estados Unidos, Tribunal de Apelación, Demjanjuk case (ibíd., párr. 273).