Norma 137. Participación de niños en las hostilidades 

Norma 137. No se permitirá que los niños participen en las hostilidades.
Volumen II, capítulo 39, sección D.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales.
Los Protocolos adicionales I y II prohíben la participación de los niños en las hostilidades.[1] La Convención sobre los Derechos del Niño y la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño contienen también esta norma.[2] Según el Estatuto de la Corte Penal Internacional, el empleo de niños para “participar activamente en las hostilidades” constituye un crimen de guerra tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales.[3] También se ha incluido como crimen de guerra en el Estatuto del Tribunal Especial para Sierra Leona.[4] En su informe sobre el establecimiento del Tribunal Especial para Sierra Leona, el Secretario General de las Naciones Unidas declaró que las disposiciones del artículo 4 del Protocolo adicional II se consideran, desde hace mucho tiempo, como parte del derecho internacional consuetudinario.[5]
En muchos manuales militares se prohíbe la participación de niños en las hostilidades,[6] incluidos algunos que son aplicables en los conflictos armados no internacionales.[7] La legislación de numerosos países la prohíbe también.[8]
No se ha hallado ninguna práctica oficial contraria. Los Estados y las organizaciones internacionales han condenado, en general, el empleo de niños para participar directamente en las hostilidades, por ejemplo, en relación con los conflictos de Liberia, la República Democrática del Congo y Sudán.[9] En una resolución aprobada en 1999 sobre los niños en los conflictos armados, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenó enérgicamente “la utilización de niños en conflictos armados en violación del derecho internacional”.[10] En una resolución de 1996 sobre la difícil situación de los niños africanos en las situaciones de conflicto armado, el Consejo de Ministros de la OUA reafirmó que “la utilización de los niños en los conflictos armados constituye una violación de sus derechos y debería considerarse como un crimen de guerra”.[11]
Las Conferencias Internacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de 1986 y 1995 aprobaron resoluciones en las que se hacía hincapié en la prohibición de la participación de niños en las hostilidades.[12] En el Plan de acción para los años 2000-2003, aprobado por la XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en 1999, se exige que todas las partes en un conflicto armado se aseguren de que “se toman todas las medidas, incluidas medidas penales, para poner término a la participación de niños [...] en las hostilidades armadas”.[13]
Además, el Consejo de Seguridad, la Asamblea General y la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas suelen pedir que se facilite la reinserción de los niños que han participado en los conflictos armados.[14] El Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados exige específicamente a los gobiernos que tomen medidas para desmovilizar y rehabilitar a los niños soldado, así como para su reintegración social.[15]
Por último, cabe señalar que el Protocolo adicional I establece que los niños que participan directamente en las hostilidades y caen en poder de una parte adversa siguen beneficiándose de la protección especial a la que tienen derecho, sean prisioneros de guerra o no.[16] Ninguna de las normas que establecen esa protección especial, como la prohibición de la violencia sexual (véase la norma 93) y la obligación de separar a los niños de los adultos detenidos (véase la norma 120) prevé excepciones para los niños que han participado en las hostilidades. Además, ninguna práctica en apoyo de la prohibición de la participación de los niños en hostilidades indica que deben ser privados de su protección especial si participan en las mismas.
En el marco del crimen de guerra consistente en “utilizar niños para participar activamente en las hostilidades” expresado en el Estatuto de la Corte Penal Internacional, se emplean los términos “utilizar” y “participar” a fin de:
abarcar tanto la participación directa en el combate como la participación activa en actividades militares relacionadas con el combate, como la exploración, el espionaje, el sabotaje y la utilización de niños como señuelos, correos o en controles militares. No quedarían abarcadas las actividades que claramente no guardan relación con las hostilidades, como la entrega de alimentos a una base aérea o el uso de servicio doméstico en el hogar de un oficial. Sin embargo, la utilización de niños en funciones de apoyo directo, por ejemplo como portadores de suministros hasta el frente, o en actividades en el propio frente, quedaría incluida en esos términos.[17]
La ley filipina relativa a la protección del menor estipula que los niños “no participarán en los combates, ni serán utilizados como guías, mensajeros o espías”.[18] Cuando ratificaron la Convención sobre los Derechos del Niño, los Países Bajos declararon que “no se debe autorizar a los Estados a que hagan participar a niños directa o indirectamente en hostilidades”.[19]
Los Protocolos adicionales I y II, el Estatuto de la Corte Penal Internacional y el Estatuto del Tribunal Especial para Sierra Leona sitúan en quince años la edad mínima para participar en las hostilidades, al igual que la Convención sobre los Derechos del Niño.[20] Cuando ratificaron la Convención sobre los Derechos del Niño, Alemania y Austria declararon que el límite de quince años era incompatible con el interés superior del niño.[21] Colombia, España y Uruguay expresaron también su desacuerdo con ese límite de edad.[22] En la XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja celebrada en 1999, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Guinea, Islandia, México, Mozambique, Noruega, Sudáfrica, Suecia, Suiza y Uruguay se comprometieron a respaldar la elevación del límite de edad para la participación en las hostilidades a dieciocho años.[23] Según la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño, el límite de edad para participar en las hostilidades es de dieciocho años.[24] En virtud del Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados, los Estados deben adoptar todas las medidas factibles para garantizar que los miembros de sus fuerzas armadas que no han cumplido dieciocho años no participen directamente en las hostilidades, mientras que los grupos armados que no pertenezcan a las fuerzas armadas de un Estado no pueden, bajo ninguna circunstancia, emplear a personas menores de dieciocho años en las hostilidades.[25]
Aunque todavía no hay una práctica uniforme con respecto a la edad mínima para la participación en las hostilidades, existe consenso acerca del hecho de que no debe ser inferior a quince años.
[1]Protocolo adicional I (1977), art. 77, párr. 2 (aprobado por consenso) (ibíd., párr. 502); Protocolo adicional II (1977), art. 4, párr. 3, apdo. c) (aprobado por consenso) (ibíd., párr. 503).
[2]Convención sobre los Derechos del Niño (1989), art. 38, párr. 2 (ibíd., párr. 504); Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño (1990), art. 22, párr. 2 (ibíd., párr. 386).
[3]Estatuto de la CPI (1998), art. 8, párr. 2, apdo. b), inciso xxvi) y apdo. e), inciso vii) (ibíd., párr. 387).
[4]Estatuto del Tribunal Especial para Sierra Leona (2002), art. 4, apdo. c) (ibíd., párr. 515).
[5]Secretario General de las Naciones Unidas, Informe sobre el establecimiento de un Tribunal Especial para Sierra Leona (ibíd., párr. 341).
[6]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 525), Argentina (ibíd., párr. 520), Australia (ibíd., párr. 521), Francia (ibíd., párr. 524), Nigeria (ibíd., párr. 528) y Países Bajos (ibíd., párr. 526).
[7] V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 525), Argentina (ibíd., párr. 520), Australia (ibíd., párr. 521), Canadá (ibíd., párr. 522), Colombia (ibíd., párr. 523), Francia (ibíd., párr. 524), Nigeria (ibíd., párr. 528) y Nueva Zelandia (ibíd., párr. 527).
[8] V., v.g., la legislación de Alemania (ibíd., párr. 537), Australia (ibíd., párr. 529), Belarús (ibíd., párrs. 530 y 331), Canadá (ibíd., párr. 533), Colombia (ibíd., párrs. 534 y 535), Congo (ibíd., párr. 536), Filipinas (ibíd., párr. 546), Georgia (ibíd., párr. 538), Irlanda (ibíd., párr. 539), Jordania (ibíd., párr. 540), Malaisia (ibíd., párr. 541), Malí (ibíd., párr. 542), Noruega (ibíd., párr. 545), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 544), Países Bajos (ibíd., párr. 543) y Reino Unido ( ibíd., párr. 548); v. también los proyectos de ley de Burundi (ibíd., párr. 531) y Trinidad y Tobago (ibíd., párr. 547).
[9] V., v.g., las declaraciones de Estados Unidos (ibíd., párr. 569) e Italia (ibíd., párr. 559); Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Res. 1071 (ibíd., párr. 572) y Res. 1083 (ibíd., párr. 572); Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Declaración del Presidente (ibíd., párr. 575); Asamblea General de las Naciones Unidas, Res. 51/112 (ibíd., párr. 576).
[10] Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Res. 1261 (ibíd., párr. 573).
[11] OUA, Consejo de Ministros, Res. 1659 (LXIV) (ibíd., párr. 584).
[12] XXV Conferencia Internacional de la Cruz Roja, Res. IX (ibíd., párr. 585); XXVI Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Res. 2 (ibíd., párr. 586).
[13] XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Res. I (aprobada por consenso) (ibíd., párr. 589).
[14] V., v.g., Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Declaración del Presidente (ibíd., párr. 574); Asamblea General de las Naciones Unidas, Res. 55/116 (ibíd., párr. 459); Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Res. 1998/76 (ibíd., párr. 227).
[15]Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados (2000), art. 6, párr. 3, y art. 7, párr. 1 (ibíd., párr. 389).
[16]Protocolo adicional I (1977), art. 77, párr. 3 (aprobado por consenso).
[17]Proyecto de estatuto de la Corte Penal Internacional, Informe del Comité Preparatorio sobre el establecimiento de una Corte Penal Internacional, Adición, Primera Parte, UN Doc. A/CONF.183/2/Add.1, 14 de abril de 1998, p. 2 (citado en vol. II, cap. 39, párr. 513).
[18]Filipinas, Act on Child Protection (ibíd., párr. 546).
[19]Países Bajos, reservas y declaraciones realizadas cuando ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño (ibíd., párr. 509).
[20]Protocolo adicional I (1977), art. 77, párr. 2 (aprobado por consenso) (ibíd., párr. 379); Protocolo adicional II (1977), art. 4, párr. 3, apdo. c) (aprobado por consenso) (ibíd., párr. 380); Estatuto de la CPI (1998), art. 8, párr. 2, apdo. b), inciso xxvi) y apdo. e), inciso vii) (ibíd., párr. 387); Estatuto del Tribunal Especial para Sierra Leona (2002), art. 4, apdo. c) (ibíd., párr. 515); Convención sobre los Derechos del Niño (1989), art. 38, párr. 2 (ibíd., párr. 504).
[21]Reservas y declaraciones realizadas por Alemania (ibíd., párr. 508) y Austria (ibíd., párr. 506) cuando ratificaron la Convención sobre los Derechos del Niño.
[22]Declaraciones realizadas por Colombia (ibíd., párr. 507), España (ibíd., párr. 510) y Uruguay (ibíd., párr. 511) cuando ratificaron la Convención sobre los Derechos del Niño.
[23]Promesas realizadas en la XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja por Bélgica (ibíd., párr. 550), Canadá (ibíd., párr. 551), Dinamarca (ibíd., párr. 553), Finlandia (ibíd., párr. 554), Guinea (ibíd., párr. 555), Islandia (ibíd., párr. 556), México (ibíd., párr. 560), Mozambique (ibíd., párr. 561), Noruega (ibíd., párr. 562), Sudáfrica (ibíd., párr. 564), Suecia (ibíd., párr. 565), Suiza (ibíd., párr. 566) y Uruguay (ibíd. , párr. 571).
[24]Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño (1990), art. 2.
[25]Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados (2000), arts. 1 y 4 (citados en vol. II, cap. 39, párr. 514).