Norma 111. Protección de los heridos, los enfermos y los náufragos contra los malos tratos y el pillaje  

Norma 111. Las partes en conflicto tomarán todas las medidas posibles para proteger a los heridos, los enfermos y los náufragos contra los malos tratos y el pillaje de sus pertenencias.
Volumen II, capítulo 34, sección C.
La práctica de los Estados establece esta regla como una norma de derecho internacional consuetudinario aplicable tanto en los conflictos armados internacionales como en los no internacionales. Los actos contra los cuales debe protegerse a los heridos, los enfermos y los náufragos, a tenor de esta norma, esto es, los malos tratos y el pillaje, están prohibidos en virtud de las normas 52 y 87.
La obligación de tomar todas las medidas posibles para proteger a los heridos, los enfermos y los náufragos del pillaje y de los malos tratos en el contexto de conflictos armados internacionales se codificó por primera vez en la Convención de Ginebra de 1906 y en la Convención de La Haya (X) de 1907.[1] Actualmente figura en los Convenios de Ginebra de 1949.[2]
Muchos manuales militares hacen referencia a la obligación de tomar todas las medidas posibles para proteger a los heridos, los enfermos y los náufragos contra los malos tratos y el pillaje.[3] En particular, muchos manuales prohíben el pillaje de los heridos, los enfermos y los náufragos, que a veces se denomina “rapiña”, o precisan que constituye un crimen de guerra.[4] Para una definición de pillaje, véase el comentario de la norma 52.
La obligación de tomar todas las medidas posibles para proteger a los heridos, los enfermos y los náufragos contra el pillaje y los malos tratos en los conflictos armados no internacionales se establece en el Protocolo adicional II.[5] Además, se expresa en otros instrumentos referentes, asimismo, a los conflictos armados no internacionales.[6]
Varios manuales militares que son aplicables, o se han aplicado, en conflictos armados no internacionales prohíben el pillaje y los malos tratos a los heridos, los enfermos y los náufragos o expresan la obligación de tomar todas las medidas posibles para protegerlos del pillaje y de los malos tratos.[7] En 1991, el Jefe de Estado Mayor del Ejército Popular de Yugoslavia ordenó a las tropas que impidiesen el pillaje y los malos tratos a los heridos y los enfermos.[8]
No se ha hallado ninguna práctica oficial contraria en relación con conflictos armados internacionales o no internacionales.
La práctica indica, asimismo, que los civiles tienen la obligación de respetar a los heridos, los enfermos y los náufragos. Por lo que respecta a los conflictos armados internacionales, este principio se establece en el artículo 18 del I Convenio de Ginebra y en el artículo 17 del Protocolo adicional I.[9] Figura, asimismo, en varios manuales militares.[10] En el manual de DIH de Suecia, en particular, se establece que el artículo 17 del Protocolo adicional I es una codificación del derecho internacional consuetudinario.[11] En el Comentario del Protocolo adicional I se señala, con respecto al artículo 17 del Protocolo adicional I que:
El deber impuesto aquí a la población civil es únicamente de respetar a los heridos, enfermos y náufragos, no de protegerlos. Es, pues, ante todo una obligación de abstención, la de no cometer ningún acto de violencia contra los heridos, de no aprovecharse de su estado. No hay aquí obligación positiva de socorrer al herido; pero la posibilidad de imponer tal obligación queda obviamente reservada a las legislaciones nacionales, varias de las cuales prescriben efectivamente la obligación de asistir a las personas en peligro, bajo pena de sanción penal.[12]
El deber de las personas civiles de respetar a los heridos, los enfermos y los náufragos se aplica también en los conflictos armados no internacionales, ya que su incumplimiento constituiría una violación de las garantías fundamentales otorgadas a todas las personas fuera de combate (véase el capítulo 32). Según el Estatuto de la Corte Penal Internacional, el hecho de matar o herir a una persona fuera de combate, ya sea en un conflicto armado internacional o no internacional, constituye un crimen de guerra.[13]
[1]Convenio de Ginebra de 1906, art. 28 (ibíd., párr. 403); Convención de La Haya (X) (1907), art. 16 (ibíd., párr. 404).
[2]I Convenio de Ginebra (1949), art. 15, primer párrafo (ibíd., párr. 405); II Convenio de Ginebra (1949), art. 18, primer párrafo (ibíd., párr. 406); IV Convenio de Ginebra (1949), art. 16, segundo párrafo (ibíd., párr. 407).
[3]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 424), Argentina (ibíd., párr. 415), Australia (ibíd., párr. 416), Canadá (ibíd., párrs. 419 y 420), Colombia (ibíd., párr. 421), Estados Unidos (ibíd., párrs. 440 y 441), Indonesia (ibíd., párr. 427), Nigeria (ibíd., párr. 433), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 432) y Reino Unido (ibíd., párrs. 438 y 439).
[4]V., v.g., los manuales militares de Burkina Faso (ibíd., párr. 417), Camerún (ibíd., párr. 418), Canadá (ibíd., párr. 420), Congo (ibíd., párr. 422), Estados Unidos (“maltratar”) (ibíd., párr. 442), Filipinas (“maltratar”) (ibíd., párr. 434), Francia (ibíd., párr. 423), Israel (ibíd., párr. 425), Italia (ibíd., párr. 426), Líbano (ibíd., párr. 428), Malí (ibíd., párr. 429), Marruecos (ibíd., párr. 430), Reino Unido (ibíd., párr. 438), Rumania (ibíd., párr. 435), Senegal (ibíd., párr. 436) y Suiza (ibíd., párr. 437).
[5]Protocolo adicional II (1977), art. 8 (aprobado por consenso) (ibíd., párr. 409).
[6]V., v.g., Memorandum of Understanding on the Application of IHL between Croatia and the SFRY (1991), párr. 1 (ibíd., párr. 412); Agreement on the Application of IHL between the Parties to the Conflict in Bosnia and Herzegovina (1992), párr. 2.1 (ibíd., párr. 413).
[7]V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 424), Australia (ibíd., párr. 416), Canadá (ibíd., párrs. 419 y 420), Colombia (ibíd., párr. 421), Filipinas (“maltratar”) (ibíd., párr. 434), Italia (ibíd., párr. 426), Líbano (ibíd., párr. 428), Nueva Zelandia (ibíd., párr. 432) y Países Bajos (ibíd., párr. 431).
[8] Yugoslavia, Order n.° 579 of the Chief of General Staff of the Yugoslav People’s Army (ibíd., párr. 519).
[9] I Convenio de Ginebra (1949), art. 18, segundo párrafo (ibíd., párr. 524); Protocolo adicional I (1977), art. 17, párr. 1 (aprobado por consenso) (ibíd., párr. 525).
[10] V., v.g., los manuales militares de Alemania (ibíd., párr. 529), Argentina (ibíd., párr. 527), Australia (ibíd., párr. 528), España (ibíd., párr. 530), Estados Unidos (ibíd., párrs. 534 y 535), Reino Unido (ibíd., párr. 533) y Suiza (ibíd., párr. 532).
[11] Suecia, IHL Manual (ibíd., párr. 531).
[12] Yves Sandoz, Christophe Swinarski y Bruno Zimmermann, Comentario del Protocolo del 8 de junio de 1977 adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 (Protocolo I), CICR y Plaza y Janés Editores Colombia, S.A., Santa Fe de Bogotá, tomo I, 2001, párr. 701.
[13] Estatuto de la CPI (1998), art. 8, párr. 2, apdo. a), inciso i) y apdo. c), inciso i) (citados en vol. II, cap. 32, párrs. 675 y 676) y art. 8, párr. 2, apdo. b), inciso vi) (citado en vol. II, cap. 15, párr. 217)