Armas Nucleares

El presente estudio fue encargado por la XXVI Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en diciembre de 1995. Un año antes, la Asamblea General de las Naciones Unidas había pedido a la Corte Internacional de Justicia una opinión consultiva sobre la siguiente cuestión: “¿Autoriza el derecho internacional en alguna circunstancia la amenaza o el empleo de armas nucleares?”.[1] Todos los Estados que lo desearon tuvieron la posibilidad de expresar su opinión al respecto mediante declaraciones escritas y alegatos orales ante la Corte. En una opinión consultiva del 8 de julio de 1996, la Corte Internacional de Justicia declaró, en relación con el derecho internacional consuetudinario y la aplicabilidad del derecho internacional humanitario a las armas nucleares que:
Ni el derecho internacional consuetudinario ni el derecho internacional convencional autorizan de forma específica la amenaza o el empleo de armas nucleares;
Tampoco existe, en derecho internacional consuetudinario o convencional, ninguna prohibición general de carácter universal sobre la amenaza o el empleo de las armas nucleares como tales;
La amenaza o el empleo de las armas nucleares debería ser también conforme con las exigencias del derecho internacional aplicable en los conflictos armados, en particular con las de los principios y las normas del derecho internacional humanitario, así como con las obligaciones concretas en virtud de tratados y otros compromisos que tratan específicamente de las armas nucleares;
De las exigencias mencionadas se desprende que la amenaza o el empleo de las armas nucleares serían, en general, contrarios a las normas de derecho internacional aplicable en los conflictos armados internacionales y, en particular, a los principios y las normas de derecho internacional humanitario;
Sin embargo, en vista de la situación actual del derecho internacional y de los elementos de hecho a su disposición, la Corte no puede llegar a una conclusión definitiva sobre si la amenaza o el empleo de las armas nucleares sería lícito o ilícito en una circunstancia extrema de defensa propia, en que se viera comprometida la supervivencia misma del Estado.[2]
Como se indica más arriba, esta opinión tuvo en cuenta una amplia gama de análisis jurídicos y pruebas científicas presentados por los Estados. Por consiguiente, y puesto que la Corte es el principal órgano judicial de las Naciones Unidas, el CICR tuvo que tomar debida nota de la opinión de la Corte y consideró que no era apropiado ocuparse de la misma cuestión de forma casi simultánea.
[1]Asamblea General de las Naciones Unidas, Res. 49/75 K, Petición a la Corte Internacional de Justicia de una opinión consultiva sobre la legalidad de la amenaza o el empleo de las armas nucleares, 15 de diciembre de 1994.
[2]CIJ, Nuclear Weapons case, opinión consultiva, 8 de julio de 1996, CIJ Reports 1996 , p. 226.